No me gusta Kiko Argüello (en la imagen), me recuerda a telepredicador. Tampoco me gusta la liturgia al uso entre los neocatecumenales, demasiado estruendosa para mi gusto.

Ni tan siquiera me gusta el primitivismo artístico del fundador del Camino. Está claro que no es lo mío y que nunca me integraría en ninguno de sus grupos, en ninguna de sus comunidades.

Sí, a mí no me gustan los kikos, los chicos del Camino Neocatecumenal, pero sólo porque no soy tan valiente como ellos, no tengo los redaños suficientes para coger a mi esposa ni a mis hijos e irme a evangelizar a países remotos, como hacían los apóstoles. Pero no se me ocurriría criticarles.

A fin de cuentas, ¿qué importa que a mí no me gusten ¿Acaso es el hombre quien decide los dones del Espíritu Santo

Bueno, salvo que el tal hombre sea un vaticanólogo, 'of course'.

Eulogio López

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