Durante el Franquismo se hizo famosa la fórmula con la que los telediarios de la TV pública aludían a un enfrentamiento callejero contra manifestantes de izquierda: La policía se vio obligada a efectuar disparos al aire. Como consecuencia, resultaron heridos los alborotadores.

De ahí surgió la idea de que los rojos volaban.

Con la persecución a los cristianos en medio mundo ocurre algo parecido.

Ayer, el diario El País nos informaba de que, después de todo, no se trata de que los musulmanes hayan asesinado a cristianos, sino de luchas tribales, que después resulta que eran enfrentamientos entre agricultores y ganaderos, muy parecido a los de John Wayne en el oeste americano.

Otro de los eufemismos más utilizados es el siguiente: los enfrentamientos entre musulmanes y cristianos han dejado por ahora 500 cadáveres y 200 hospitalizados. El hecho de que todos los muertos sean cristianos no anula la proposición: las víctimas son todas de un bando pero, por pura casualidad, todos los muertos y heridos son cristianos y todos los asesinos musulmanes. ¿Enfrentamientos? Por supuesto: unos matan y los otros mueren, como en todo enfrentamiento. Dilucidar quién está en cada grupo es lo de menos. ¿Se imaginan ustedes que hubiera sido al revés, que los cristianos hubieran asesinado a 500 musulmanes?

Aumenta la cristofobia en el mundo. En el occidente civilizado se vive en forma de censura y condena al ostracismo de todo aquel que se atreva a declararse creyente, lo cual es un síntoma de intolerancia sin igual. Fuera de Occidente, a consecuencia de los disparos al aire, es decir, de los enfrentamientos tribales entre ganaderos y agricultores, resultaron muertos 500 civiles que, por pura casualidad eran todos cristianos.

Eulogio López

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