Liberal, conservador y humanista cristiano. Así define Josep Piqué el ideario del Partido Popular, que no deja de recordar y que nos perdonen los forales- la barojiana contradicción in terminis de pensamiento navarro. Tras lo de liberal y conservador y humanista cristiano, a Piqué sólo le ha faltado añadir jurídico deportivo y taurino. Pero sus palabras dejan claro la macedonia ideológica de la derecha española, raíz de sus numerosos problemas y sus numerosas meteduras de pata. Para casar lo liberal con lo conservador términos que en la tradición anglosajona son simplemente antitéticos- el inefable Aznar echó mano del centrorreformismo, glorioso neologismo que de buena gana habría heredado Rajoy si no fuera porque a estas alturas sólo se presta al ludibrio público. Pero, insisto, la piqueniana definición resulta útil e ilustrativa. Ayer Hispanidad resumía el caos en el que se encuentra inserto el PP, compuesto, con las loables excepciones, por personajes 50% ambiciosos, 50% frívolos. En esas circunstancias hasta un gobernante tan incompetente astuto, pero incapaz- como Zapatero puede permitirse el lujo de sortear a la oposición, e incluso de aislarla hasta hacerla parecer un partido de extrema derecha.

El PP no tiene remedio. Ya se han puesto demasiados parches a la bicicleta y ahora toca cambiar de rueda. Y cuanto antes, mejor. Porque la formación de Rajoy está podrida, pero está. Y no hace más que prolongar la agonía y confundir a su electorado natural. Me comentan que en el PP ya se juega con la posible ruptura de la formación en dos bandos, al menos a título de hipótesis. Pero esa no sería la solución. Eso sólo significaría que en lugar de un enfermo terminal tendríamos dos. No, lo único que puede , no a la derecha española, sino a todo aquel que crea en una serie de valores es que el PP se hunda del mismo modo que se hundió la UCD en 1982, cuando pasó del gobierno a la marginalidad parlamentaria y, en legislatura y media, a la marginalidad extraparlamentaria. Quienes piensan que el hundimiento del principal partido de la oposición sólo redundaría en beneficio de Zapatero (a quien el diario La Razón catalogaba como el peor gobernante de España desde Carlos II, el Hechizado) debe formularse la siguiente pregunta: ¿qué porcentaje de votantes del PP votaría al PSOE si éste desapareciera? Probablemente, sólo Josep Piqué (Gallardón no, porque crearía su propio partido, el PIBG, Partido Inmobiliario de Bono y Gallardón).

No, el hundimiento del PP daría lugar al afloramiento de otros partidos o coaliciones, como ocurrió en el 82, con un ideario que pudiera definirse en menos de dos líneas.

Hagamos votos por el pronto naufragio del PP.