Les llaman partidos 'friquis' pero lo cierto es que producen vértigo en el PP y en el PSOE: pueden obligarles a ceder poder

El problema nunca son los talentos, o virtudes profesionales, sino las virtudes personales. Con los partidos políticos ocurre algo parecido: lo importante no son los dirigentes sino las ideas que trasmiten. O al menos debería serlo.

Nace Impulso Social. Es la unión en una coalición entre las formaciones Familia y Vida, Comunión Tradicionalista y Carlista (CTC) y Alternativa Española. Se presentan junto a las europeas del 25 de mayo y como ya he dicho es una de las alternativas políticas que puede votar un católico en conciencia, dado que siguen los cuatro príncipios no negociables para un cristiano: defensa de la vida, defensa de la familia natural, defensa de la libertad de enseñanza de los padres y defensa del bien común. Son los principios a los que un cristiano no puede renunciar pero que también son compartidos por quienes no son cristianos.

Mariano Rajoy califica de 'friquis' a estos partidos. Otros, como ese buen analista político que es José María Arco, desde La Razón, asegura que todo lo que no sea bipartidismo PP-PSOE amenaza la estabilidad del país. Cierto, amenaza al establecimiento, a los cargos del PP y PSOE y nacionalistas, que ocupan en sus demarcaciones el mismo oligopolio político que PP y PSOE en el conjunto del país.

En principio, el 25 de mayo, como cristiano que pretende ser coherente, votaré Impulso Social, porque yo pretendo votar en coherencia, no a caballo ganador. Y estos tíos dicen cosas que me gustan, aunque en otros aspectos no negociables -por ejemplo, soy un pelín más europeísta que ellos y bastante más liberal en economía que ellos- pueda ni identificarme al 100 por 100.

Pero es que con el PSOE y con el PP no me identifico en lo "no negociable", y entonces no hay manera.

A Impulso Social le espera, al igual que a cualquier otra alternativa al bipartidismo imperante, el silencio de los buenos y el voto del miedo del mal menor. Son éstos los males de los que los españoles deben huir. Cuanto antes.

Eulogio López

[email protected]