• Entre septiembre de 2010 y marzo de 2013 fue directora de ONU Mujeres, desde donde impulsó políticas propias del Nuevo Orden Mundial.
  • Por ejemplo, impulsó los llamados "derechos sexuales y reproductivos" y la ideología de género, o sea, el aborto y el matrimonio gay.
  • Son las mismas políticas que ahora implementará en Chile.  
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet (en la imagen), tomó posesión ayer martes de su cargo como presidenta de Chile. Bachelet ya ostentó la primera magistratura del país entre el 11 de marzo de 2006 y 2010.
En su discurso de investidura, la chilena advirtió que la "desigualdad" sigue siendo el "gran adversario" del país y llamó a ciudadanos y fuerzas políticas a combatirla "juntos", a través de un programa que reduzca las diferencias entre ricos y pobres.
Lo de combatir la desigualdad entre ricos y pobres está muy bien, si se refiere a terminar con determinadas injusticias sociales.
Ahora bien, puede tener también un significado propio de un insano feminismo radical. Como se sabe, tras ocupar la Presidencia de Chile, Bachelet asumió el cargo de secretaria general adjunta de las Naciones Unidas, con el fin de encargarse y desempeñar la dirección ejecutiva de la recién creada agencia ONU Mujeres, desde el 14 de septiembre de 2010 hasta el 15 de marzo de 2013.
Por cierto que en ese empeño, contó con la inestimable ayuda de la ex ministra de Igualdad y secretaria de Estado de Igualdad en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Bibiana Aído (España), que es asesora especial de la directora ejecutiva, o sea, un chollete y retiro dorado.
Pero la agencia ONU Mujeres se dedica a promover desde el feminismo más radical los Objetivos del Milenio para el Desarrollo, entre ellos, los llamados "derechos sexuales y reproductivos" que incluyen la "despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en caso de peligro de la vida de la madre, violación o inviabilidad del feto", y "la disponibilidad efectiva de métodos anticonceptivos, incluyendo la anticoncepción de emergencia", objetivos todos ellos adoptados por Bachelet en su plan de Gobierno, informaba Aciprensa.
Y Bachelet también se ha comprometido a promover políticas a favor de una educación sexual "laica y humanista" y aprobar el matrimonio homosexual u homomonio.
Así pues, con Bachelet, Chile ha entrado de lleno en la órbita del Nuevo Orden Mundial: dícese del consenso en instancias políticas, institucionales y mediáticas de todo el mundo sobre determinadas políticas de ingeniería social contra la ley natural, como las antedichas.  
José Ángel Gutiérrez
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