• El empresario andaluz será juzgado en Francia por su gestión al frente de la inmobiliaria Gecina entre 2005 y 2009.
  • Y la familia catalana tendrá que pagar 450.000 euros por manipular las acciones de Metrovacesa.
  • Es la historia del desencuentro de dos de los apellidos más destacados del boom inmobiliario español.

Fue en 2003 cuando la familia Sanahuja entró en el accionariado de Metrovacesa, entonces controlada por Joaquín Rivero (en la imagen). La familia catalana, propietaria de la inmobiliaria Sacresa, compró el 4% de Metrovacesa, secundando la búsqueda que realizó Rivero para encontrar socios españoles con el fin de frenar la OPA hostil que lanzaron los italianos de Quarta y Astrim sobre el 100% de la inmobiliaria.

Efectivamente, la OPA se paralizó: el 50% de las acciones no aceptaron la oferta de compra. Año y medio después, en 2005, Metrovacesa lanzó una OPA sobre la inmobiliaria francesa Gecina, de la que pasó a controlar el 68,5%. Lo negativo de aquella operación fue el elevado endeudamiento que debió asumir la compañía.

En cualquier caso, y así llegamos a lo que nos interesa, en 2007 se produjo la ruptura definitiva entre los Sanahuja y Rivero. Ambos pretendían el control de Metrovacesa. Así, la familia catalana, que había ido aumentando su participación hasta el 24%, lanzó una OPA para hacerse con un 20% adicional. Rivero, apoyado por Bautista Soler, presidente del Valencia CF., contraofertaron, pero fueron los Sanahuja los que finalmente se llevaron el gato al agua y pasaron a controlar el 39,6% de Metrovacesa frente al 36,1% que poseía Rivero.

Ese mismo año, sus caminos se separaron: los Sanahuja se quedaron con Metrovacesa y Rivero con Gecina.

Ahora, los dos apellidos vuelven a la palestra y no precisamente como ejemplos a seguir. Los Sanahuja han sido multados por la CNMV por manipular las acciones de Metrovacesa entre el 13 de octubre y el 4 de diciembre de 2008. Y no ha sido la primera vez. En 2011 la CNMV les sancionó con 210.000 euros por utilizar información privilegiada de Metrovacesa en 2005.

Por su parte, Rivero será juzgado en Francia por su gestión como presidente de Gecina entre 2005 y 2009, según ha anunciado este miércoles la propia compañía. El empresario, que aún posee el 16,11% de la inmobiliaria, está acusado de malversación, publicación de cuentas inexactas y divulgación de informaciones falsas.

Pablo Ferrer

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