Pues muy mal por abrir en domingo, señor Juan Roig, propietario de Mercadona. Si España no hubiera dejado de ser católica, los cristianos no comprarían en Mercadona por abrir en domingo.

Es verdad que sería la última gran superficie en hacerlo pero por eso es tan importante que no ceda. No le ha ido nada mal hasta ahora, así que "si funciona, no lo cambies".

La libertad de horarios comerciales no deja de ser un atentado contra la igualdad del pequeño comerciante, que simplemente está desapareciendo.

Es la perversión del uso de libertad. Porque, recordemos, no hay libertad sin justicia y una parte de la justicia distributiva es la igualdad de oportunidades.

Todo ello dentro de un proceso mundial donde lo grande, sea público o privado, se opone a lo pequeño.

Eulogio López

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