Decíamos ayer que los militares españoles -al parecer no el ministro de Defensa, Pedro Morenés- están preocupados por la lealtad de las tropas españolas de origen marroquí (más de un tercio del total) en las dos plazas africanas, Ceuta y Melilla. Vamos, que su lealtad no está con el Rey de España sino con Mohamed VI.

Ahora nos llega un nuevo incidente: un chiflado, responsable de una asociación que reivindica Melilla para Marruecos, lanza una piedra en pleno centro fronterizo y hiere a un policía español. Las fuerzas de seguridad marroquíes miraron hacia otro lado, según costumbre, y el susodicho se envalentona.

Lógico: seguro que es un protegido del Rey de Marruecos, que siempre juega a lo mismo: oficialmente se abraza con las autoridades españolas y luego lanza a sus gamberros contra las fuerzas españolas a ver si consigue lo que pretenden: un levantamiento de la población musulmana de las dos plazas españolas. Y para lograr ese objetivo, no dudan en explotar a los pobres inmigrantes negros que quieren entrar en Europa.

Solución: militarizar Ceuta y Melilla y restringir la entrada de marroquíes que no quieren vivir en España sino atacar a España.

Eulogio López

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