La cruel y despiadada serie televisiva Aida, emitida por  la corrupta cadena Telecinco, ha conseguido una audiencia de 3.000.000 de espectadores, según el audímetro de "Supertele" del  25 al 31 de enero.

Además del respaldo de la audiencia, adicta al bodrio y a la ordinariez, la serie ha recibido varios premios, entre los que destacan el Ondas, TP de Oro y Fotogramas de Plata.

En el capítulo 16 de la novena temporada, la erótica actriz Melanie Olivares (en la imagen), que da vida a Paz Bermejo en la corrosiva serie, abandona la ficción un corto periodo de tiempo debido a su embarazo y confirmando que volverá en la décima temporada de la nociva serie. Olivares presume de embarazo. La actriz de la obscena e irreverente serie Aída aparece desnuda y embarazada en la portada de diversos medios eróticos.

La serie se proclamó como la comedia española más longeva de la televisión, ya que emitió su capítulo 205, superando a su predecesora 7 vidas que finalizó con 204 episodios. La infrahumana cadena Telecinco anunció que la serie finalizaría en el año 2014, tras la emisión de su décima temporada tras 226 capítulos.

La pornográfica y prosaica Aída es una serie de televisión basada en el humor ramplón, zafio y vocabulario irreverente. También aparecen en escena personajes homosexuales.

La provocadora serie contiene sexo explícito por lo que los  espectadores son de bajo poder adquisitivo, que no es un perfil óptimo para las campañas publicitarias.

Es necesario que se pongan los medios pertinentes ante la epidemia de vulgaridad y erotismo que inunda la pequeña pantalla y que sólo consigue degradar al telespectador. Urge eliminar de las parrillas todas las series violentas, insolentes y eróticas, que pueden ofuscar a los chiquillos que, ante semejantes aberraciones, pueden terminar enmarañados o trastornados.

La telebasura es más dañina que el terrorismo y las drogas. Destroza la integridad moral de la persona.

Por último, no se puede consentir que se produzca la aseveración de Lope de Vega: "Si el vulgo es necio, es justo hablarle en necio, para darle gusto".

Clemente Ferrer

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