El Papa Francisco recibe hoy, viernes 17, el informe final de la Comisión vaticana que ha estudiado las apariciones marianas en Medjugorje. Cuatro años de trabajo sobre la aldea bosnio-croata convertida en capital mundial de la conversión.

Una comisión creada por Benedicto XVI y que, en la recta final de su trabajo, se  ha encontrado con la sorprendente carta del nuncio en Estados Unidos pidiendo a los obispos de aquel país que no recibieran a uno de los videntes de Medjugorje, Iván... el mismo que había sido recibido en Buenos Aires del obispo Bergoglio o en la Centroamérica del cardenal Madariaga, miembro del G-8.

El asunto es que la carta invocaba al prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Müller, nuevo cardenal. Y eso hizo que muchos interpretaran esta mención, en un caso tangencial, como que la Iglesia negaba la sobrenaturalidad de Medjugorje, cuando lo cierto es que la mayoría de los miembros de la Comisión cree que en Medjugorje sí se aparece Santa María.

Y ahora resulta que el informe ya está sobre la mesa del Papa Francisco. Lo cuenta Religión en Libertad, quien resalta que la precitada carta del nuncio USA sólo se convirtiera en magisterio episcopal en tres diócesis del mundo, las tres españolas: Sevilla, Toledo y Madrid.

Yo también me extraño. Primero, porque Medjugorje ha tenido muy poca influencia en España. En segundo lugar, porque los 'profetas' de Medjugorje han sido recibidos en España por autoridades eclesiásticas, y muchos sacerdotes españoles han acudido a oficiar la Eucaristía y a confesar a ese punto perdido de Croacia. En tercer lugar, porque me consta que Juan Pablo II y Benedicto XVI sí creían en la veracidad y sobrenaturalidad de los sucesos de Medjugorje.

En cualquier caso, la Comisión puede estar a favor pero la última palabra la tiene el Papa Francisco. No obstante, dada la importancia del asunto tratado, no pasaría nada porque la Iglesia fuera totalmente transparente en este asunto. Vamos, que se descubran los sentimientos de todos los corazones. Y luego, obedecer al Papa.

Eulogio López

[email protected]