Sr. Director:
A la luz de los incidentes provocados por jóvenes de fiesta, así como agresiones en institutos, se está hablando mucho de valores y educación.

Creo que estos sucesos, así como nuevas leyes "sociales" (divorcio express) que han surgido o están en trámite de reforma y ampliación (aborto), son sintomáticos del estado de una sociedad que necesita urgentemente reflexionar sobre sí misma.

Al fondo de estas cuestiones encuentro la concepción de la libertad del hombre como valor supremo de decisión ("derecho a decidir"), olvidando que vivimos en sociedad y dependemos unos de otros para construir la paz y el bien común. Además, el hecho de que el hombre tiene valor en sí mismo independientemente del estadio vital en que se encuentre o sus características físicas o psicológicas, es fundamental para no convertir las relaciones humanas en una balanza en la que domine el fuerte, el sano, el poderoso.

Tenemos que reflexionar para poder enseñar a los más jóvenes que la prepotencia sobre los demás arrastra al callejón de la soledad del egoísmo y se premia con indiferencia y sufrimiento.

Que el valor de cada persona es infinito y que por ello han de respetar al otro: esto lo podrán ver si en cada familia se vive y se enseña, si las leyes facilitan la apertura a la vida y la igualdad en la diversidad, el respeto a las creencias y los valores de cada uno, la unidad ante los problemas actuales. Es un problema de educación; es un problema de todos.

Begoña Cal

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