Más que un caso lo de la pugna entre Sacyr y BBVA comienza a ser un caos. El caos FG tiene una derivada: el descrédito de los organismos reguladores de los mercados financieros, y, en especial, el del presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Manuel Conthe.

Como es sabido, el importante broker financiero, conocido como la Cadena SER, denunció ante la CNMV la venta de FG Inversiones Bursátiles a Merrill Lynch. En un primer momento, Conthe, alentado por su segundo, Carlos Arenillas, acepta el expediente. Primer error, porque si hubiera delito (y no había delito sino tomadura de pelo del comprador al vendedor), ya habría prescrito. A continuación, segundo error: Conthe decide no investigar el caso. Y lo cierra, con nocturnidad y alevosía, provocando así su tercer error: Si aceptas un caso, tienes que investigarlo; y si lo investigas, no puedes cerrarlo sin dar tiempo al acusado para que se defienda.

¿Cómo es posible que un personaje tan versado en la función pública como Conthe cometiera tantos errores seguidos? Pues, probablemente, por lo que ocurrió en la tarde del viernes 21. A primera hora de esa tarde, el presidente de la CNMV se entera de que el diario El País le va a dedicar un no muy honroso editorial el sábado 22. Y en efecto, se lo dedicó. Con esa forma de actuar del clan Polanco, tan parecida a la de Vito Corleone, consideraba el grupo editorial más importante de España que la CNMV no se estaba empleando a fondo con su víctima, el presidente del BBVA. No es nada personal: son negocios. Simplemente, si Prisa considera que un banquero debe caer ese banquero tiene que caer.

En conclusión, Conthe consideró que no podía aceptar el chantaje de Prisa y decidió dar carpetazo al asunto.

Y en ese punto seguimos, que en esta historia no hay nadie bueno. FG continúa utilizando dinero del BBVA para conseguir el apoyo de los medios informativos, mientras Polanco se empeña en demostrarle a Zapatero quién manda y lo mucho que manda.