• "Hoy producimos un 17% más de calorías diarias por persona que hace 30 años, habiendo aumentado la población un 70%", recuerda esta ONGD católica.
  • Por tanto, el mayor problema es "la accesibilidad" a los alimentos, bien sea por no disponer de los medios suficientes para cultivarlos, bien por no contar con los recursos económicos para adquirirlos en los mercados".
  • Unos 900 millones de personas padecen hambre, según un informe de Manos Unidas.
  • Los países con un índice de hambre muy alto (porcentaje de personas subnutridas igual o mayor que 35%) están en su mayoría en África: Burundi, Eritrea, Etiopía, Mozambique, República del Congo, República Unida de Tanzania y Zambia; y en América, Haití.
Como sabrán todos ustedes, Manos Unidas es la asociación de la Iglesia en España para la ayuda, promoción y desarrollo en los países más desfavorecidos. Es a su vez una Organización no Gubernamental para el Desarrollo (ONGD), de voluntarios, católica, sin ánimo de lucro y de carácter benéfico que, desde 1960, lucha contra el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y las causas que lo producen.

Pues bien: Manos Unidas ha presentado el informe 'El desafío del hambre. La seguridad alimentaria en nuestro mundo globalizado', que ha sido financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), y que pretende sensibilizar a la población acerca "del problema del hambre y de la necesidad de garantizar que la alimentación sea considerada un derecho fundamental".

Durante la presentación, el coordinador del departamento de Campañas de Manos Unidas y responsable del informe, Marco Gordillo (en la imagen), ha señalado que "para garantizar el derecho a la alimentación, es necesario reorientar nuestros sistemas de producción agrícola, recuperando su función social, ambiental y económica, priorizando el acceso a los alimentos para todos, especialmente para los más pobres y vulnerables".

La ONGD católica explica que a pesar de todos los esfuerzos realizados por los Estados, instituciones internacionales, ONG y otras instancias, la realidad es que, según la FAO, casi 870 millones de personas padecen subnutrición crónica: de hecho, los países con un índice de hambre muy alto (porcentaje de personas subnutridas igual o mayor que 35%) están en su mayoría en África: Burundi, Eritrea, Etiopía, Mozambique, República del Congo, República Unida de Tanzania y Zambia. Y en América, Haití.

Pero el problema fundamental "no es la capacidad de producir alimentos suficientes para la población mundial". De hecho "hoy producimos un 17% más de calorías diarias por persona que hace 30 años, habiendo aumentado la población un 70%". El mayor problema "es la accesibilidad a los mismos, bien sea por no disponer de los medios suficientes para cultivar los propios alimentos, bien por no contar con los recursos económicos para adquirirlos en los mercados", subraya Manos Unidas.

Y añade que el escenario de la globalización "ha hecho emerger nuevas y diferente problemáticas que se suman a las ya conocidas, y que inciden en la seguridad alimentaria y nutricional de los habitantes de nuestro mundo de manera decisiva". Por ejemplo, entre esos nuevos factores que se suman a las viejas causas del hambre, apunta: "El cambio climático y la degradación medioambiental, la producción de biocombustibles, el acaparamiento de tierras, y la volatilidad de los precios de los alimentos y el comercio internacional".  

Para Manos Unidas, "es inexcusable y urgente que organizaciones sociales y ciudadanos nos comprometamos solidariamente en la lucha para que prevalezca el derecho a la alimentación en las políticas agrícolas y comerciales, y para que las prácticas productivas sostenibles nos permitan dejar a las generaciones futuras una tierra habitable".

A ver si le hacemos caso. Porque Manos Unidas, de hambre y hambrunas, sabe mucho. Y hay que ayudarles en esa labor de combatirlas.

José Ángel Gutiérrez
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