El ex presidente de Endesa despierta recelos en Rajoy y el ex director del FMI, Rodrigo Rato, en el PSOE. Hasta finales de octubre no será necesario que ninguno de los aspirantes se muestre: pueden entrar por la puerta trasera. Nadie se lo cree pero él sí: Blesa intenta aún la fusión con la CAM y la Vicepresidencia de BA-Iberia

Cuando los políticos madrileños se fueron de vacaciones, el candidato casi globalmente aceptado para sustituir a Miguel Blesa en la Presidencia de Caja Madrid era Manuel Pizarro. El ex presidente de Endesa, cuya carrera política no se ha visto coronada con el mismo éxito que la económica, ha expresado su deseo de marcharse del Congreso e irse a Caja Madrid. Y conoce el sector, dado que ha presidido Ibercaja y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). El problema es que sus relaciones con Rajoy no pueden ser peores: para Pizarro, el presidente del PP le ha dejado tirado; para Rajoy, el empresario ha sido un fracaso político.

Quede claro que el primer candidato de Esperanza Aguirre no fue Manuel Pizarro, sino Rodrigo Rato. Pero el ex director del Fondo Monetario Internacional no cuenta con el cariño de Rajoy, que le ve como un competidor -lo es- para liderar el PP ni con el veredicto del PSOE, y no olvidemos que se pretende un consenso con la izquierda para que la fractura provocada por un Blesa apegado a su sillón no vuelva a repetirse.

Por ello, Luis de Guindos, ex secretario de Estado con Rodrigo Rato, y que sí sería aceptado por los socialistas, ha pasado al primer puesto como favorito en las encuestas, por delante de Pizarro y de Rato. Haber sido presidente para España y Portugal de Lehman Brothers, banco de inversión quebrado, no dice mucho: las dos divisiones ibéricas marchaban estupendamente.

Otros nombres, como los de Fernando Bécquer y Miguel Arias Cañete queden en el alero por si no fuese posible el acuerdo y sin olvidar al actual vicepresidente de Caja Madrid, Estanislao Rodríguez Ponga.

Y ojo al calendario. No es verdad que el futuro presidente tenga que entrar en la Asamblea, cuya renovación comenzará este mismo mes de septiembre y durará no menos de dos meses. Según el artículo 8.1 de la ley de cajas, los Vocales de cada sector en el Consejo de Administración habrán de elegirse de entre los Consejeros Generales pertenecientes a ese sector, con la excepción de que dos Vocales por el sector de las Corporaciones Municipales y otros dos por el sector de impositores podrán elegirse de entre personas que no sean Consejeros Generales y que reúnan los adecuados requisitos de preparación y prestigio. En otras palabras, el futuro presidente no tiene por qué enseñar la patita: puede quedarse al margen de todo el proceso de renovación hasta noviembre, entrar en el Consejo de Administración y ese mismo día ser elegido presidente.

Eso sí, Blesa continúa pensando en una fusión salvadora con la CAM valenciana o, al menos, con una salida hacia la Vicepresidencia de una fusionada British Airways-Iberia que, como explicamos, se muestra bien difícil.

Eulogio López

[email protected]