Sr. Director:

Cada vez que se elige un Papa salen a la luz las obsesiones ideológicas y los prejuicios de ciertos periodistas contra la Iglesia. Sobre todo contra este u otro candidato a ser elegido Papa. Allá por el año 1978 las obsesiones de la prensa eran si el Papa electo sería anticomunista o no. Ahora una de las obsesiones de este tipo de periodista, entre ellos los de TVE de ZP, es si el candidato es partidario del preservativo o no, como se ha podido ver el telediario del 18 de abril.

Pues miren ustedes, esto de los Papas y de la Iglesia parece que rompe los moldes de éstos presuntos expertos. Es que la Iglesia el reto que le plantea a cada persona es que imite a Jesucristo en sus circunstancias personales, que tenga ambición de ser santo, que es lo que significa imitar a Jesucristo. Así, el Papa del año 1978, Juan Pablo II, venido de un país lejano, rompió las mentalidades casposas, luchó por los derechos humanos, el de la vida, las libertades, el progreso y la justicia; y se fue a donde están las personas, ya fuera en las parroquias de Roma, las ciudades de España, la zona subsahariana como el Sahel, o los mineros de Bolivia o los indios de México. En todos los lugares llevó a las personas las ambiciones de paz, libertad, dignidad, progreso. El estuvo, por tanto, por encima de "comunismo si o no ", simplemente ese totalitarismo asesino imperante en la Europa del Este se derrumbó sin violencias y sin asesinatos masivos de dirigentes comunistas. Ah, y dejó claro que las esferas religiosas y políticas, por muy loables objetivos que tengan, son diferentes. 

Juan Pablo II sí que aceptó las teologías de la liberación compatibles con el mensaje cristiano de justicia y de libertad, y rechazó las que fomentaban el odio, el control de pensamiento y la libertad, la violencia; que ya se sabía bastante de la injusticia ligadas a las bendiciones de los dirigentes comunistas como el alemán oriental Honecker, el rumano Ceacescu, o el asesino Castro a esos presuntos teólogos politizados metidos a imponer el ya fracasado comunismo en algunas zonas de América. Por cierto, estos teólogos de la liberación extremistas nunca han pedido perdón a los millones de víctimas del comunismo en el mundo entero, desde Cuba a Rumania, Rusia y Corea. En fin, la teología de la liberación extremista, cuyo final ya estaba anunciado en la historia al derrumbarse el comunismo real, aunque los frailes politizados recibiesen sus medallas de oro. Así, el papa hasta se atrevió a ir a la Nicaragua sandinista a hablar de Jesucristo, y con el tiempo, también esos sandinistas, como Daniel Ortega se han reconciliado con la Iglesia de Pedro.

Miren, la Iglesia y los católicos son de una gran riqueza, y el Papa que sea elegido por el Espíritu Santo, hará las mismas llamadas universales a imitar a Jesucristo, tan universales como esas bendiciones que a retransmiten los medios de comunicación.

Francisco A Ferreras

arenife@terra.es