Ya saben que en Hispanidad no nos gusta hablar de masones. Preferimos referirnos a la nueva masonería, porque ellos mismos han ido arrinconando escuadra y mandiles para sustituirlos por otros sistemas de poder y control, que ha empezado a definirse como Nuevo Orden Mundial (NOM). Es lo mismo y el enemigo a batir sigue siendo el mismo: la Iglesia de Cristo.

Y el que quiera saber más sobre la moderna masonería (e ignorar a los muchos majaderos que hablan sin saber), que lea al padre Manuel Guerra, sacerdote español y el número uno del mundo, sin duda, en materia masónica.

Pero puede que sea por la nostalgia del pasado o porque el imperio del NOM en España les permite dejar de esconderse y volverse a la desfachatez y el exhibicionismo, lo cierto es que las logias se han desmelenado.

Se escondieron con UCD e incuso con el Felipismo (aunque en uno y otro partido, al igual que en el PP, ha habido masones durmientes) y se enquistaron en la industria cultura e informativa -en la prensa, y en la tele, para entendernos- y ahora regresan con Mariano Rajoy.

Lo cierto es que los medios informativos no dejamos de recibir, de un tiempo a esta parte, todo tipo de comunicados de logias regionales, nacionales, procesos selectivos -ahora resulta que los masones son demócratas-.

No sé lo que significa pero sí sé que no significa una mayor trasparencia por parte de la masonería. La masonería es dos cosas: secreta y satánica. Si pierde cualquiera de esos dos vectores desaparecería.

Y también intuyo que las advertencias, cada vez mayores, sobre una España penetrada y controlada por los masones, empiezan a resultar cada día más creíbles.

Eulogio López

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