Los funcionarios de la Administración Pública quieren arrancar del gobierno el compromiso de que convocará concursos para consolidar los actuales puestos de interinos. Se trata de acabar con una interinidad que afecta a 600.000 empleados públicos. Una reivindicación justa cuando el acuerdo laboral ha conseguido un compromiso de patronal y sindicatos de convertir en indefinidos los puestos de trabajo a cambio de menores cotizaciones a la Seguridad Social.

Pero los sindicatos parecen olvidar que los interinos lo son en la mayoría de las ocasiones porque no llegaron a aprobar las oposiciones o porque ni siquiera se llegaron a presentar a ellas. Primar al interino tiene sentido. Pero primerazo exageradamente contraviene el objetivo de proveer plazas con criterios de transparencia, igualdad y meritocracia. O dicho de otra forma, viene a consolidar la cultura sindical de proteger a los que están y desatender a quienes no están. Probablemente el mayor pecado del sindicalismo español.

Por lo demás, los sindicatos han observado con buenos ojos la oferta de un complemento de productividad que prime a los funcionarios que tengan mejor desempeño. Sevilla ha dejado claro que en ningún caso va a ser entendido de manera negativa, es decir, que nunca se va a cobrar menos. En resumen: Administraciones Públicas ha puesto más dinero encima de la mesa para tratar de lograr el concurso de las centrales sindicales. Y lo ha conseguido, aunque a juzgar por la foto y por las declaraciones de los sindicatos, se trata de un mero comienzo, de un punto de partida, de apenas un preacuerdo.

Además, esta por ver que el complemento de productividad no termine repartiéndose a todos igual como ha ocurrido en otras ocasiones. A todos café con leche. Y sobre todo, está por ver que Solbes acepte un Estatuto de Funcionario que básicamente consiste en poner más dinero encima de la mesa y en consolidar las plazas de los funcionarios públicos.