«Las confesiones religiosas deben situarse al margen de las luchas con el poder».

Por Protestante Digital.

La FEREDE (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España, representante legal ante el Estado español), a través de su secretario general, Mariano Blázquez, considera que "el problema no es tanto la ley (de libertad religiosa"), aunque es mejorable", sino el trato desigual que reciben las confesiones no católicas respecto de la mayoritaria. En una entrevista, Blázquez. Reclama que la reforma legislativa debería orientarse hacia una mayor igualdad jurídica, la promoción de una mayor igualdad social entre todas las religiones.

Blázquez manifiesta en esta entrevista que desde la FEREDE no se ha solicitado una nueva Ley orgánica de Libertad Religiosa, ya que el problema no es tanto la ley que, aunque es mejorable, sino en el trato desigual que hace de las diferentes confesiones respecto a la católica ya que los Acuerdos con la confesión mayoritaria que son anteriores a la ley de 1980 y responden a un criterio predemocrático, y por otro lado se ha producido un escaso desarrollo de esa ley Orgánica de Libertad Religiosa quizás porque se tiene tendencia a que todo lo relacionado con la Iglesia católica se regule por una normativa exclusiva para esta confesión. La consecuencia es que no hay un desarrollo reglamentario suficiente para el resto de las confesiones religiosas.

Por ello, explica Blázquez, lo que se ha solicitado es un desarrollo de la ley existente y de los Acuerdos que tenemos firmados con el Estado, es decir no una nueva Ley sino que se desarrolle la existente.

Después de anunciarse públicamente la intención del Gobierno de cambiar la ley, la FEREDE si fue consultada a través de la Dirección General de Relaciones con las Confesiones Religiosas junto al resto de las confesiones con notorio arraigo, y dio sugerencias de asuntos a cambiar en la reforma de la Ley.

En opinión de Mariano Blázquez esta tarea se está realizando de modo abierto y satisfactorio, escuchándose todas las peticiones de FEREDE, aunque ignoramos si tendrán alguna influencia en la futura ley ya que afirma que desconoce cuáles son los criterios del Gobierno de modo concreto, sin haber tenido acceso a ningún texto o borrador de esa posible reforma de la ley.

En opinión del máximo representante legal de la FEREDE la reforma debería orientarse hacia la neutralidad porque en España todavía se percibe la tensión entre lo clerical y anticlerical, que son muestras de la lucha sorda por el espacio público.

Considera que la ley debe encontrar un lugar adecuado para la vivencia religiosa y para su expresión pública como una opción más, pero sin menoscabar o pretender una influencia ilegítima en la actuación política y los partidos políticos. Las confesiones deben situarse al margen de las luchas por el poder. Esa no es su tarea. Como tampoco lo es de un partido favorecer directa o indirectamente a una determinada confesión por muy mayoritaria que sea.

En este sentido, la opinión de FEREDE es que la reforma de la ley debería orientarse hacia una mayor igualdad jurídica, la promoción de una mayor igualdad social. Todos los gobiernos de la democracia han venido discriminando sistemáticamente a las confesiones minoritarias hasta el momento actual.

Blázquez entiende que el protocolo público, los funerales de Estado, son asuntos conocidos y ahora salta a la prensa también la polémica sobre los crucifijos en las escuelas. No tengo problemas, e incluso lo preferiría el que, por respeto a otras confesiones no cristianas, se supriman los crucifijos en las aulas de las escuelas públicas. Pero cree que el verdadero mal que afecta a la sociedad española es la tensión no resuelta en España del clericalismo y anticlericalismo, y la desconfianza y la segregación consuetudinaria hacia las confesiones minoritarias que se manifiesta en muchísimos estratos del aparato del Estado y de la sociedad.

En su opinión, es esta desconfianza institucional la razón por la que los ciudadanos protestantes, destinatarios de los Acuerdos de cooperación con el Estado no puedan destinar una parte de sus impuestos en la casilla del IRPF. La desconfianza y no la crisis es la que ha ocasionado que las conversaciones se paralicen al día siguiente de haberse iniciado oficialmente hace más de un año.

También engloba en esta desconfianza que, por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid esté cerrando algunas iglesias evangélicas por motivos que conocemos y que no aplica a la Iglesia católica, lo que lleva a la Generalitat de Cataluña a pretender controlar todos los lugares de culto por motivos de seguridad. Unos motivos y una seguridad que no aplica a los lugares de culto de la que ella es propietaria ni tampoco a los centros de culto que figuren en una relación de lugares de interés histórico o cultural. Esos lugares precisamente por ese interés deben estar más controlados en su seguridad, pero no es así porque en realidad la pretensión oculta es el control y no la integración y la participación.

Blázquez considera como trascendental que se termine con el acoso que algunos ayuntamientos realizan a las confesiones religiosas para que no se establezcan en su demarcación territorial y que se dicte una normativa común y para toda España orientada a armonizar los derechos de planificación urbanística con los del ejercicio real y efectivo de la libertad de culto de las comunidades religiosas.

Ante esta situación, lo que sí ha solicitado FEREDE es la solución para estos y otros problemas que afectan a los protestantes y otras minorías religiosas, pero no hemos recibido respuesta a estas solicitudes y en algunos casos llevamos años esperando una reunión, explica.