Decíamos ayer que, tras Grecia, el próximo objetivo de los especuladores es España. Decíamos también que Alemania pide que los griegos salgan del euro o, si cabe, sean expulsados de Eurolandia.

Decíamos, por último, que el asunto consiste en dejar que países y bancos quiebren si pagarles sus agujeros con el dinero de todos, lo mismo que se hace con las familias, autónomos y pymes, es decir, con los pequeños.

Detengámonos en el intento teutón de expulsar a Grecia de Eurolandia. Pero hombre, señora Merkel, si el euro ha beneficiado, sobre todo, a Francia y a Alemania. Los españoles, por ejemplo, nunca debimos entrar. En Europa sí, pero en Eurolandia jamás. Sólo nos ha servido cerrarnos el camino hacia la devaluación y para que los que antes costaba 100 pesetas ahora cueste 166, un verdadero timo. Hemos homologado precios con Europa pero no salarios. Lo que ocurre, y usted lo sabe, señora canciller, es que, una vez dentro, la vuelta atrás resulta más compleja.

Ahora bien, España tiene un problema añadido, quizás uno de sus más terribles retos económicos: el ridículo de su Gobierno. A la vicepresidenta económica, Elena Salgado, no le respeta nadie en Europa. Intenta disimular su impericia con una frialdad que cada día que pasa le asemeja más a Lord Palpatine. Y cuando hace el ridículo, que es lo más habitual, asegura que las críticas son producto del machismo, un argumento redondo y macizo, absolutamente inexpugnable en su tautología. Invoquemos a los midiclorianos para que todo esto no termine en el reverso tenebroso.

Y ojo, hay que insistir: el déficit público español es especialmente complejo por cuanto alberga en sus tripas el elemento del paro. Un país con un 20% de paro (ver la espléndida exclusiva del martes en ABC) exhibe un déficit fiscal remiso a bajar, porque el paro merma los ingresos del Estado y multiplica sus gastos.

Lo cierto es que Lord Palpatine ha hecho lo mismo que su jefe, Mr. Bean: en materia económica han tirado la toalla. No saben qué hacer. Las bofetadas recibidas les han dejado noqueados.

Lord Palpatine ha decidido abandonar el timón de la crisis económica a fuer de mantener el cargo de vicepresidenta económica. Su superior sabe que, si continúa la crisis, y todo parece indicar que continuará, sólo podrá ganar las próximas elecciones con el guerracivilismo de Baltasar Garzón.

Porque en el mundo económico ni al presidente ni a la vicepresidenta les hace nadie ningún caso. Lord Palpatine ha tirado la toalla.

Y para que los especuladores no te ataquen, y mientras no puedas salir del euro, lo mejor es ser respetado por tus pares. ¿Salir del euro? Ahora no, pero no es una opción imposible.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com