Eso, primero que la energía sea barata, cualquier tipo de energía. Necesitamos una energía barata porque así lograremos fabricar barato y ser más competitivos. A partir de ahí, si se puede ser verde, mejor que mejor, pero esa debe ser la prelación... porque lo primero es el hombre.

Y parece ser que el ministro de Energía, José Manuel Soria (en la imagen), también se ha dado cuenta del asunto. Le ha costado dos años, dado que nada más llegar al Gobierno debió haber retirado del pre-registro todas las centrales termosolares -carísimas- y no lo hizo. Ahora, en Davos, el ministro habla de sostenibilidad -el famoso tópico progre para amargarnos la vida y citarnos para un futuro en la caverna- pero también de competitividad.

En efecto, que la energía no falte y que no nos cueste demasiado, que es lo que conviene al hombre. Después ya nos preocuparemos de la ecología, que es lo que conviene al planeta.

Primero es el hombre, luego el medio ambiente.

Eulogio López

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