Sr. Director:

Estos días la palabra más escuchada en todos los medios es libertad, pero...¿libertad para quién? Porque resulta evidente que yo no tengo libertad para manifestar mi opinión ante diversos temas de tan rabiosa actualidad sin que se me tache de facha, antigua, eso es de la Iglesia-¿insulto?...

Tan libres son los que quieren defender el matrimonio homosexual como yo que estoy en contra, y resulta que a mí no se me respeta; libres son los que quieren negociar con los asesinos pero yo no, yo que me manifesté, no soy libre sino que me comen la cabeza. Mi cabeza afortunadamente piensa por sí sola...y lo único que pido es que se me deje expresarme libremente.

María Pardo

mariapardo@hotmail.com