Doña Rosa Díez (en la imagen), la reina de los tribunales, quiere empurar a 40 cajas de ahorros -es decir, a todas las antiguas y ya desaparecidas cajas de ahorros-. Les lleva los tribunales, de forma preventiva, para investigar los gastos de los directivos y, de paso, para demonizar a las cajas de ahorros, la mejor creación financiera de España, en su mayor parte obra de la Iglesia católica.

Repitamos: ni los bancos quiebran por las tarjetas negras ni los banqueos se hacen millonarios con las tarjetas negras. Las tarjetas, por mucho que nos mesemos los cabellos, son el chocolate del loro.

Los bancos quiebran y los banqueros se hacen millonarios por créditos fallidos y dolosos. Por eso, el ministro Guindos, que tonto no es, ha lanzado al FROB contra los malandrines (no vaya a ser que en un futuro le exijan a él responsabilidades) y el martes 4 anunciaba que el organismo encargado de la reconversión de cajas de ahorros (o sea, el que se las ha cargado) ya ha enviado a la fiscalía 43 operaciones sospechosas. Pero Rosa Díez, a sus demagogias.   

Ya lo dijo Rajoy, en una de sus escasas ironías logradas: "Aquí todos hacemos todo mal, doña Rosa, menos usted, que es estupenda".

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