En España se venden ya más coches diesel que de gasolina, por razones fiscales. Podía haber sido al revés, pero no lo es. Durante el pasado mes de abril, el 60% de los coches que se vendieron en España iban equipados con motores diesel frente a un 40% los que funcionan con gasolina. Es un vuelco histórico que sólo tiene una razón: el Estado grava mucho más la gasolina que el gasóleo. De esta forma, se produce algo tan insensato como el que el propietario de un Mercedes de gran cilindrada esté pagando más barato su combustible que el dueño de un utilitario. Pero no sólo eso, en Cepsa recuerdan que, además, el problema es otro. En estos momentos, España posee un exceso de 3 millones de toneladas de gasolina, mientras importa doce millones de toneladas de gasóleo. 

 

Otra asignatura pendiente del actual Gobierno hace relación al presunto oligopolio de las petroleras y a la también presunta consecuencia de ese oligopolio sobre el precio del carburante. Es más, el ministro Montilla advirtió que iba a reducir el peso de las grandes empresas energéticas. En este sentido, Cepsa recuerda que ellos no alcanzan ni tan siquiera el 20% del combustible que se surte en gasolineras o a industrias. Y respecto a los precios, para el presidente de Cepsa, Carlos Pérez de Bricio, todo lo que sea no obtener cinco céntimos (nueve de las antiguas pesetas) por litro de combustible no resulta rentable. En otras palabras, ni a Repsol ni a Cepsa les interesa aumentar el número de estaciones de servicio propias, al menos con los actuales precios del crudo.

 

De hecho, ahora que se van a subastar las 350 estaciones de servicio que la multinacional Shell tiene en España, Cepsa ha dicho que prefiere optar por las gasolineras en Portugal, donde su cuota de mercado es mínima (un 8%).