Sr. Director:

Leía en el Diario Médico, el conflicto de algunos médicos, incluidos anestesistas en relación a la aplicación de la inyección letal en el momento de la ejecución del condenado a muerte.

Se decía que previamente a la administración de la mencionada inyección, se le aplica un anestésico al ajusticiado; pero quedan las dudas sobre si éste es o fue efectivo totalmente, y entonces podría ser que la definitiva inyección cause verdadero dolor a la persona que pasa por el trance de la ejecución.

El médico en su juramente ético, asume que su profesión le impide hacer daño. Pero en los EE.UU., también crece día a día, y en todo el mundo en general, la realidad de que un embrión humano, en el aborto se estremece con enorme ansiedad  y es plenamente consciente del atropello injusto que se realiza con él. Es cruelmente tremendo.

Animo a las madres a una reflexión sincera sobre este paso, y a la sociedad en general a posicionarse a favor de la vida.  Saldremos todos muy beneficiados.

Vicente Fdez.-Pedrera Morell

vicentefernandezpedre@yahoo.es