• La buena banca española está cabreada al verse obligada a un nuevo examen.
  • Este jueves es el turno de Catalunya Caixa, Sabadell, Kutxabank y Santander.
  • La supresión de las cláusulas suelo tendrá un impacto total de 800 millones de euros anuales.
  • Además, el Banco de España está muy picajoso porque comienza la transferencia de inspectores a Frankfurt para trabajar en el supervisor único.

La cuarta visita de la troika a España está en su recta final. Los inspectores del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Central Europeo (BCE) y de la Comisión Europea (CE) llevan desde el martes 17 reuniéndose con las entidades españolas para conocer de cerca su situación económica. La visita terminará este viernes.

Después de dos días de entrevistas por las que ya han pasado NCG Banco, Cajamar, Bankinter y Popular el martes; Caja3, Ibercaja, BMN y Ceiss el miércoles, ha quedado claro que hay un asunto que les preocupa especialmente: el coste que supone la eliminación de las cláusulas suelo.

Según un estudio realizado por Bankimia, la supresión de estas cláusulas tendría un impacto negativo en las entidades que alcanzarían los 800 millones de euros anuales para el conjunto del sistema.

En cualquier caso, este jueves es el turno de Catalunya Caixa, Sabadell, Kutxabank y Santander. Para el último día quedan Caixabank y BBVA. Todas ellas tendrán que responder, en sesiones de casi dos horas, además de a esta cuestión, a preguntas sobre el crédito concedido a pymes y particulares, el impacto de las refinanciaciones, los activos adjudicados y la morosidad entre otras.

Sea como fuere, la buena banca española está cabreada con esta nueva visita de los hombres de negro. Están más que hartos de tener que mostrar y responder a la troika sobre su situación. En cierta manera, tener que pasar por estos exámenes les equipara a las entidades que sí han necesitado echar mano del rescate bancario europeo.

A todo esto se une el hecho de que en el Banco de España están especialmente picajosos porque ha comenzado la transferencia de inspectores  a Frankfurt para formar parte del nuevo supervisor único europeo.

Lo previsto es que en 2014 se hayan incorporado hasta 700. Y, claro, se marchan los mejores. Por eso, los inspectores apuran hasta el más mínimo detalle sus últimas actuaciones. Quieren tener el mejor expediente posible para no perder este tren.

Pablo Ferrer

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