Con gran éxito de audiencia, la serie de TVE-1 Isabel ha culminado su segunda temporada. Con los vestidos de la época medieval, mientras Isabel y Fernando hablan un castellano antiguo se está rodando la tercera temporada de esta triunfadora serie. Las cadenas de todo el mundo, que han adquirido los derechos de emisión, han exigido a la productora que elimine, de esta tercera temporada, el sexo explícito, el lenguaje soez y la irreverencia religiosa en todas las escenas. Han decido que la serie Isabel sea apta para todos los públicos. 

"Es un fenómeno que ha supuesto una lección para todos, porque la historia sirve para aprender del pasado", ha añadido la profesora Cunillera, directora de historia de la serie y que acaba de publicar el libro titulado La España de Isabel.

Un buen proyecto, bien enfocado y trabajado con profesionalidad, ha dado un resultado con el que "todos estamos encantados". A ello ha contribuido la gran capacidad de difusión de TVE-1.

Sin distraer el rigor histórico, entre las claves de la aceptación de la serie Isabel, ha destacado el tratamiento divulgativo de un personaje y acontecimientos históricos "pensado en que llegue a todos", no sólo a una minoría erudita.

Las imágenes, "muy poéticas y visuales", un cierto tono literario y el mayoritario acento en los rasgos humanos de Isabel de Castilla y su esposo, Fernando de Aragón, han propiciado el acercamiento del gran público a los Reyes Católicos. Según Cunillera, la serie ha contribuido a difundir "muchos aspectos desconocidos" o mal divulgados de la soberana de Castilla.

"La historia siempre ha abordado la figura de Isabel desde la perspectiva de una mujer adulta y desde sus hechos políticos", en vez de la vertiente humana que tanto conjuga la serie televisiva, con dos excelentes actores, como son Michelle Jenner (en la imagen) y Rodolfo Sancho para encarnar a los Reyes Católicos de España.

Otros factores que han coadyuvado para que la emisión haya calado tanto han sido los valores de superación, entrega y capacidad de lucha de la reina como gobernante y estadista, con los que se han sentido identificadas muchas mujeres.

Las dos castillas (Castilla y León y Castilla-La Mancha), Extremadura, Andalucía, Aragón, Cataluña y Madrid son los principales escenarios de Isabel de Castilla (1451-1504).

Clemente Ferrer
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