El ranking del semanario Supertele, correspondiente a la semana del 20 al 26 de septiembre, publica que la excelente serie 'Isabel', de TVE-1, ha alcanzado los 3.632.000 millones de espectadores.

La segunda temporada de 'Isabel' ha mejorado, en relación a la primera edición. Ha desaparecido el sexo explícito y la irreverencia.

Sin embargo, a lo largo de los capítulos, continúa el empleo de vocablos obscenos y soeces y episodios llenos de violencia sangrienta contra el judío, recaudador de impuestos.

Sin embargo, los castigos con la muerte en el patíbulo han sido habituales, mostrando el verdugo la cabeza del ejecutado al público asistente. Se aplicaba la justicia suprema de la reina Isabel que dictaba las sentencias y se ejecutaban inmediatamente. Valiente en sus decisiones y nada cobarde antes los ataques de los enemigos.

La reina Isabel sólo exigía a sus más íntimos colaboradores lealtad y fidelidad. Ante una traición, no le temblaba el pulso para destituir o encarcelar al traidor.

Me impresionaron dos frases: "Más vale arrodillarse ante la reina que ante un verdugo". Otra frase lapidaria: "Antes la muerte con honra que una vida sin honor".

También los seguidores de red social Facebook, de TVE, aseveran que el número de usuarios de la serie 'Isabel' alcanzaba la cifra de 30.494. Todo un récord.

La serie 'Isabel' se ha transformado en uno de los programas más aplaudidos por la crítica. Entre los premios obtenidos, destaca: Ondas a la mejor ficción nacional, cuatro premios Iris, el galardón de la mejor serie en el Festival de Hamburgo y en el Festival de Nueva York. Estos dos últimos galardones han valido como plataforma para llegar a las pequeñas pantallas de todo el universo.

La nueva temporada de la serie 'Isabel' narrará el reinado de Isabel y Fernando, que comienza en 1.474 en una Castilla convulsa y dividida y que finaliza en 1492, tras la unificación de los reinos peninsulares. Y sí, hay que apuntar esas mejoras pero sigue siendo una biografía falseada de Isabel de Castilla, sin duda la mejor reina, y la más coherente con sus ideales cristianos, que haya tenido España.

Clemente Ferrer

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