Recuerdo que, siendo un chaval, aproximadamente insoportable, le pregunté a mi padre si los futbolistas de algún equipo vestían calzón rojo.

-No hombre no -fue la respuesta- parecerían payasos.

A mí no me molesta que a la selección le llamen la "roja", me gusta, aunque sí presiento que algunos utilizan esa denominación para no pronunciar el maléfico nombre de España.

Lo que ya no me gusta es la nueva indumentaria de la actual campeona del mundo, con camiseta, calzón y medias rojas, pero de un rojo encarnadito, un poco cursi, tirando a rosa.

Aunque para horteras, las equiparaciones de los porteros, con un delicado azul celeste que no quiero decirles a qué me recuerdan porque servidor ha sido educado en colegio de pago.

Eulogio López

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