Es un síntoma más de la mala salud de nuestro sistema financiero: sólo el 12% de las empresas patrias cumplen con los plazos de pago que marca la UE sobre morosidad, que entró en vigor hace un año.

Otro dato, más preocupante, es que el 80% de las compañías sufren problemas de liquidez, precisamente por los retrasos en los pagos. Las cifras están contenidas en el 'Índice de Riesgo 2013' que ha elaborado la multinacional sueca Intrum Justitia. Hay más perlas, como que no ha mejorado nada en dos años el porcentaje de facturas que se pagan a más de tres meses, que España es el segundo país que más tarde paga (99 días) y que el 57% de nuestras empresas indica que el riesgo de impago crecerá este año.

Estos datos completan de algún modo el último mal dato de morosidad bancaria (otro eslabón más de una cadena viciada), que se disparó en febrero al 13,67% del total de los créditos. En otras palabras, a esas fechas había 197.045 millones de euros en préstamos que es muy probable que no se recuperen jamás.

Así las cosas es muy difícil confiar en que el crédito vuelva a fluir para las empresas y las familias, y si no es así es bastante complicado que la economía tome impulso y cree puestos de trabajo, nuestras dos pesadas losas. La confianza, que no existe, es un requisito básico para que vuelva la normalidad y se evaporen los riesgos innecesarios.

Cristina Martín

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