La LOMCE es una ley que no gusta a nadie, ni tan siquiera a la IglesiaLa mayoría de los grupos de la oposición en el Senado han cumplido hoy el guión previsto y, durante la Comisión de Educación, han pedido al Gobierno la retirada del proyecto de Ley de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) con el objetivo de abrir un "proceso de diálogo" con las fuerzas políticas y la comunidad educativa para consensuar un texto distinto al aprobado en el Congreso de los Diputados, que sólo ha contado con el apoyo del PP.

Todos han pedido lo mismo -PSOE, CiU, Entesa Catalana del Progrès y Amaiur- a la secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Montserrat Gomendio, que ha acudido a la Cámara alta a defender la reforma educativa.

Los senadores de estos grupos han coincidido en reprochar a la 'número dos' del Ministerio de Educación que la LOMCE es "segregadora", "favorece" a la enseñanza privada frente a la pública o no respeta el reparto competencial ni las lenguas cooficiales.

Y es que la Ley Wert no gusta a nadie. Ni siquiera a la CONCAPA ni a la Fere. Y tampoco a la Iglesia, que denuncia que no cumple los acuerdos Iglesia-Estado sobre la enseñanza de la religión. Aunque ahora, el Gobierno asegura que sí, que no sólo se tendrá que ofrecer en los colegios de forma obligatoria a los alumnos de Primaria y la ESO que quieran estudiar la materia, también se deberá ofertar en el resto de etapas educativas: Infantil y Bachillerato.

Pero eso está por ver.

Andrés Velázquez

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