• El ministro Guindos volverá de vacaciones para acelerar la privatización de NCG Banco y la más compleja de Catalunya Caixa. Con ayudas públicas, naturalmente.
  • Pero no hay vuelta atrás: desde que se renunció a dejar caer bancos en crisis el Gobierno se ve obligado a salvarlos a todos.
  • Pero el problema no termina ahí. Hasta las mejores entidades se refugian en la deuda pública para salvar sus cuentas.
  • Y el crédito a las pymes continúa parado.

El Banco de España certificaba en la mañana del lunes 19 que la morosidad bancaria española se había disparado hasta el 11,6%, cuatro décimas más que en la anterior medición. Son cifras de crisis bancaria generalizada, aunque hay que distinguir entre los bancos sanos y los bancos en dificultades, nacionalizados o no.

En cualquier caso, lo que provoca esa morosidad es que se restringa aún más el crédito a las familias y a las pequeñas empresas, las que más empleo crean. Los bancos se refugian en la inversión en deuda pública, que es segura y no provoca merma de recursos propios.

El ministro Luis de Guindos se enfrenta en el nuevo curso a un dilema fuerte: tiene que acelerar la privatización de NCG Banco y Catalunya Caixa porque ya es demasiado tarde para corregir el error de salvar a todos los bancos en lugar de hacer lo que tenía que haber hecho desde un principio: terminar con los bancos zombies. Y ahora los bancos en dificultades precisan nuevas ayudas públicas para que alguien acepte quedarse con ellos.

Eulogio López

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