Espléndido el análisis de PrNoticias sobre la compra del Washington Post por Amazon. La comparación de precios no deja espacio para la duda: la prensa papel ha muerto y la prensa digital se asienta. Amazon ha comprado The Washington Post por 190 millones de euros, mucho menos de los más de 1.000 millones de euros pagados por Rizzoli para adquirir Recoletos.

Pero, mucho ojo: la prensa digital ha condenado a muerte a los grandes diarios mundiales de referencia pero no para sustituirlos por grandes diarios digitales sino por medios informativos diminutos.  Afortunadamente, Internet constituye el mundo de lo pequeño.

Ahora bien, ¿quién ha comprado Washington Post a la familia Graham Pues no ha sido un pequeño periódico sino un operador de Internet, Amazon, la gran librería de la red.

Esto quiere decir que en Internet conviven multitud de pequeños, en su mayor parte diminutos, con monstruos tipo Google, Apple, Yahoo, eBay, Facebook, etc. La mayoría de ellos venden forma o transporte, no fondos ni contenidos. Pueden oponer como excepción las redes sociales pero ojo, trasmiten más ruido que información y más opiniones que datos y más ataques que exposiciones y más sentimientos que conclusiones.

Cuando se dice que Google son contenidos hay que discrepar. No es un periódico, es un robot que selecciona informaciones ajenas y que, como tal máquina, es incapaz de metabolizarlas. Google es un gigante, un operador gigantesco, archimillonario en dólares pero tonto de baba. Es incapaz de separar el grano de la paja. Un gran negocio, útil al hombre pensante, pero que, por sí mismo, no piensa en absoluto. Es el arquetipo del pensamiento débil.   

Para explicarlo basta con fijarse en la publicidad Google. Creo que ya he explicado en otras ocasiones por qué Hispanidad no emite publicidad Google. Porque la selecciona un idiota, es decir, un robot. Pero un robot no hace juicios de valor, que es lo que caracteriza al ser racional, al hombre. Y así, cuando, por ejemplo, en Hispanidad escribíamos sobre la familia, el idiota del robot Google respondía con uno de sus maravillosos mensajes comerciales: "Despacho de abogados Pepito: te divorciamos por 400 euros". Insisto, Google, así como los otros gigantes interneteros, son, como el viejo chiste del editorialista de ABC, al que le director le pedía:

-Prepare usted un editorial para mañana sobre la Inmaculada Concepción.

-¿A favor o en contra

Sólo que al tal editorialista le llamábamos idiota y a Google le adoramos por su utilidad. Pero es más idiota Google que el escribano del chiste. Por lo menos, aquel preguntaba por un sólo juicio de valor, más bien prejuicios. El robot de Google sólo unas palabras.

El peligro, claro, consiste en que se generalice el pensamiento débil de la máquina o más bien en que se trasfiera al hombre.

Por tanto, ¿es una buena noticia que Amazon compre el Washington Post Ni buena ni mala. El Washington Post estaba llamado a morir. Lo que me preocupa es que la enormidad del Washington Post fuera sustituida, no por una pléyade de pequeños diarios digitales (eso sería maravilloso) sino por otro gigante como Amazon, sólo que en soporte digital.

Porque otra de las mezquindades de la grandeza consiste en que no admite una conciencia coherente. Ejemplo, Amazon es la primera librería del mundo: no habría conseguido ese puesto sin aceptar de antemano la mezcla de las mejores obras con las mayores barbaridades. A Amazon sólo le  preocupa vender, no le preocupa ni ocupa lo que vende. Para Amazon, como para eBay, o para Google, no existe ni lo bueno ni lo malo o lo cierto y lo falso. Sólo que obtiene beneficios frente a los que no los obtienen.

No, no es buen dueño para el Washington Post.  Que conste que discrepo del periódico del Watergate como es lógico. Al fin de cuentas es otro representante del Nuevo Orden Mundial (NOM). Pero no me gusta lo grande, por ingobernable y esclavizador de lo pequeño. Y Amazon es ahora más grande que el Post.

Y lo que es peor: no me gusta el pensamiento débil.

Eulogio López

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