Sr. Director:

La razón no puede ser simplemente que nuestra doctrina moral no es compartida por una mayoría de la sociedad. Esto es cierto, pero... ¿a quién le importa realmente la moral católica? Excepto algún grupo marginal -por ejemplo, los homosexuales- al que sí parece molestar nuestra doctrina, el resto del personal simplemente lo ignora, no se siente concernido.

Quizá la razón haya que buscarla en otro campo, en el enfrentamiento político : La izquierda política odia a los católicos porque los considera su oposición. No se sabe en base a qué razones, pero se ha identificado a Partido Popular con Catolicismo y cada vez que quieren arremeter contra aquél, le pegan una bofetada a éste. La manera que han encontrado de anular al PP es sembrar el odio contra los católicos.

Evidentemente, quienes esto hacen desconocen la doctrina cristiana; porque si estudiasen el mensaje evangélico, se darían cuenta que hay más diferencias entre el Cristianismo y el PP, que entre el PP y el PSOE; y esto sigue siendo así a pesar de que el PP diga defendernos y nos subvencione. Quizás lo que les confunde es ver la cantidad de católicos oficiales que utilizan públicamente su fe para conseguir apoyos políticos; y la cantidad de católicos que efectivamente les apoyan... ¡a cambio de subvenciones!

Así las cosas, dos son las posibles salidas:

Que la Jerarquía católica aclare expresa y públicamente la confusión, distanciándose sin lugar a dudas de quienes practican una política tan contraria a la doctrina católica (tanto la social como la moral), aunque la financien.

Que el PP se divida o se hunda, de tal forma que ya no pueda suscitar falsas esperanzas mesiánicas en ningún católico ingenuo; ni pueda servir de lanzadera a ningún católico aprovechado.

Que así sea.

José Alberto Fernández

jalbertofl@telefonica.net