A3 TV se va a fusionar con La Sexta y PRISA con Cuatro. En este momento no me interesa precisar demasiado los ajustes societarios, las condiciones de los matrimonios ni nada por el estilo.

Ayer ya hablé del oligopolio informativo que nos controla: hasta ahora cinco operadores televisivos que se van a quedar en tres (contando la TV pública). Primero el Gobierno, en este caso el Ejecutivo Zapatero, reparte licencias entre los de siempre y deja fuera a cualquier nuevo operador; después, esos aprovechan el oligopolio para cerrar aún más el círculo, pactando con los anunciantes -ya han conseguido que por otro acto de corrupción política las TV públicas dejen de emitir publicidad- se repartirán la tarta publicitaria por paquetes.

Esto es absurdo y lo más contrario a la economía de mercado que pueda darse.

Pero, ¿cómo justifican los editores estas uniones antinaturales, donde el ideario de cada canal se pierde en aras del ideario único del beneficio? Pues con los paquetes publicitarios. Un ejemplo: la tarta publicitaria decrece. Por tanto, si Cuatro y Tele 5 negocian al unísono con los anunciantes pueden conseguir facturar más o mantener la facturación. ¿Por qué? Porque los anunciantes no tienen donde anunciarse porque el pluralismo ha quedado reducido a dos socios. En definitiva, se han cargado la economía de mercado y la libre concurrencia que dicen defender. Es la gran estafa del oligopolio informativo, creado por el poder político y convertido en poder económico.

¿Quién pierde? Los independientes, naturalmente. Es decir, pierde el pluralismo, el que puede dar una información -en este caso, televisiva- distinta. Si yo fuera la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) no sólo prohibiría las fusiones que reducen le pluralismo ideológico, informativo y empresarial sino que, además, obligaría a los señores de la prensa, en este caso de la televisión -que es el poder actualmente- a reducir el número de canales de los que disponen porque pretenden copar tanto la publicidad en abierto como el pago por visión en cerrado.

Un atentado contra la igualdad de oportunidad en el sector más sensible de todos: el informativo. Por menos de eso, en Estados Unidos ha acabado gente en la cárcel. Hacen bien, no se trata de defender el libre mercado sino el derecho a la propiedad privada, la mencionada igualdad de oportunidades y, en este caso, además, el pluralismo informativo. Y, de postre, un chantaje a los anunciantes, que en breve no podrán anunciarse en otras pantallas televisivas que en las del oligopolio.

Piénsenlo así: con Franco había dos canales de TV (VHF y UHF) que captaban publicidad. Ahora tendremos dos: PRISA-Berlusconi y Planeta-Mediapro. Hemos avanzado mucho.

Yo prefería lo de la dictadura porque todos sabíamos que no había libertad de prensa, en este caso libertad televisiva. Ahora tampoco la hay, pero nos creemos que sí. O sea, que además de esclavos somos tan tontos que nos creemos libres.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com