La pequeña es como yo, revoltosa, tocona y cálida, asegura SAR doña Letizia Ortiz, esposa del heredero al Trono de España, don Felipe de Borbón y Grecia. Fueron palabras pronunciadas en la entrega del Garbanzo de Plata, y hay que sospechar que nadie se tragó la tal legumbre en tan incomparable marco.

La pequeña es la infanta Sofía que, en efecto, se parece a la madre, mientras la mayor, asimismo futura reina, esta vez no consorte, es decir, la infanta Leonor, se da un aire a su padre, algo que se encarga de remachar doña Letizia. Y también, podemos inferir que la primogénita no es ni revoltosa ni tocona ni cálida.

Con todo respeto, doña Letizia, yo sería más comedido a la hora de calificar a sus hijas. Esto es importante, porque su matrimonio hundió la popularidad de la Monarquía en España, especialmente la del heredero, esto es, su esposo, popularidad que renació con la llegada de su preciosa hija, la infanta Leonor. No conviene perder ese capital acumulado con calificativos como revoltosa, tocona y cálida, aunque estén dedicados a la hermana menor y menos si se añade el como yo misma.

Mal está que SM el Rey se comporte como si supiera que su hijo nunca va  reinar, pero la futura Reina debería albergar alguna esperanza.

En cualquier caso, si los Borbones quieren subsistir como dinastía deberán dejar de ser tocones y recuperar el papel propio de una monarquía en el siglo XXI: el de referencia moral de una sociedad. Es decir, lo que ha preservado la monarquía durante siglos y, muy especialmente, desde que perdieron el poder ejecutivo.

Eulogio López

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