• El Estado gastó hasta 4.000 millones de euros para reparar los daños.
  • Se repite la historia de Aznalcóllar: contaminar sale muy barato en España.
  • Y mientras, los grupos ecologistas insisten en culpar al PP y no a los armadores y a las otras empresas responsables del buque.

La historia se repite. Contaminar en España sale muy barato. Hablamos de contaminar a lo grande, no con un coche de más de diez años que no pasa la ITV y multan por ello. Ya ocurrió con el desastre ocurrido en Aznalcóllar en abril de 1989. ¿Recuerdan La rotura de una balsa minera -propiedad de la empresa sueca Boliden Apirsa- inundó los ríos Agrio y Guadiamar y amplias zonas del Parque Nacional de Doñana de lodos tóxicos. Nadie ha pagado por ello hasta ahora. Lo cuenta muy bien el ABC en su edición impresa de este jueves.

La diferencia de la justicia española con la norteamericana es abismal. Para muestra un botón. En 2010 se incendió una plataforma de British Petroleum (BP) en el Golfo de México. Incendio que, además de cobrarse la vida de 11 personas, provocó el vertido, durante 87 días, unos 5 millones de barriles de petróleo, es decir, una barbaridad.

Pues bien, hasta la fecha, la multinacional ha tenido que desembolsar hasta 31.370 millones de euros para hacer frente a distintos procesos civiles y criminales. Por supuesto, en la vida de BP hay un antes y un después de la catástrofe.

Por el contrario, ¿qué ha ocurrido con la tragedia del Prestige Nada. Bueno, sí, que el capitán del barco, Apostolos Mangouras, ha sido condenado, por el juez Juan Luis Pía (en la imagen), a nueve meses de prisión por un delito de desobediencia grave. Y punto.

Pero siendo esto preocupante, lo peor es la reacción de los grupos ecologistas y, por qué no decirlo, de los propios políticos. Los primeros porque, a pesar de la sentencia absolutoria dictada este miércoles, siguen culpando a los miembros del Gobierno de Aznar en lugar de centrar sus miradas a los armadores y demás empresas responsables del buque.

Lo mismo se puede afirmar de los políticos que han respirado tranquilos después de conocer la sentencia -de los demás casi mejor ni hablar-. Menos pensar que el juez ha avalado su gestión y más buscar a los responsables de la catástrofe. Pero España es 'different'.

Andrés Velázquez

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