Silvio Berlusconi (en la imagen) ha perdido. No pudo mantener el apoyo de su Partido, el PDL, porque ni sus próximos quieren que utilice su poder para salvarse de sus problemas con la ley, por razones fiscales o por el Bunga-bunga.

Al final, el dueño del bunga-bunga ha tenido que sostener al Ejecutivo de Enrico Letta por la división en sus propias filas. La bolsa italiana, y con ella el resto, ha subido, claro pero no porque haya ganado la izquierda sino porque a los mercados les importa un pimiento que gobierne la izquierda o la derecha, lo que quieren es 'estabilidad'. De hecho, si un dictador consiguiera el poder y no topara con contestación popular, si consiguiera la estabilidad de los cementerios, los mercados aplaudirían y comenzarían un rally alcista. No lo duden.

Al final, Italia vuelve a marcar la pauta en política. Berlusconi es un multimillonario que llegó a primer ministro apoyado en sus diarios y, sobre todo, en sus canales de televisión. En España es propietario de Tele 5, rey de la frivolidad televisiva. Es la nueva derecha, desideologizada, que se apoya en los grandes medios de comunicación, especialmente en la televisión, que quita y pone gobiernos tan frívolos como ella.

Enfrente tiene al centro izquierda italiano, donde conviven, con singular armonía, ex comunistas, ex socialistas, ex radicales y otras hierbas unidad bajo el desiderátum progresista. Nadie ha pedido cuentas al presidente Napolitano, el político más prestigioso de Italia, por su pasado comunista. Ahora es el alma de la democracia italiana.

Ahora bien, ¿cómo ha conseguido la izquierda italiana cargarse a Berlusconi Pues a través de los tribunales, el predio más poderoso donde en casi toda Europa, impera la izquierda. No entro en si Berlusconi es culpable o no de lo que ha hecho. Lo que digo es que ya no existe derecha contra izquierda sino medios contra tribunales. A eso le llamamos profesionalización de la política, pero también podríamos llamarle mercantilización.

La TV contra la judicatura y a eso le llamamos modernidad.

Eulogio López

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