Sr. Director:
Zapatero no ha dudado en utilizar a su favor a representantes del denominado mundo de la cultura, parece que con ello pretendía hacer creíble su mensaje con la compañía de quienes tienen por vocación hacer la vida más fácil a los demás.

No obstante no parece que lo haya consiguiendo. La bandera de la libertad y del progreso que esgrime en sus reiteradas apariciones chocaban con la realidad de las cifras de la economía, con las sentencias de los tribunales defendiendo el derecho de los padres a la educación de sus hijos según sus convicciones, y con una política territorial que está abocada a la desaparición de las garantías que hacen que todos los españoles seamos iguales ante la ley.

Zapatero necesitaba poner música y escenario a su grandiosa elocuencia; y lo hizo acompañado de quienes consideran que la cultura, la investigación y el deporte deben estar al servicio de una ideología que hoy tiene como principio mantenerse en el poder para seguir recibiendo las subvenciones propias de lo que está en decadencia.

Zapatero no debería buscar su credibilidad en las bellas artes, sino en la realidad del día a día, en la economía. No obstante las cosas no van por los estudios económicos sino por los nuevos bufones de la nueva corte.

El canon digital que ya estamos pagando, sin duda, es el pago a los esfuerzos de la comparsa. Pienso que ahora sí les podemos llamar con propiedad estómagos agradecidos.

Xus Do Mar

xusdomar@gmail.com