Es la gracia favorita del presidente del Gobierno. Al parecer, su suegra, Juana Díaz, no le gusta la política de su yerno en materia de aborto, divorcio, eutanasia, matrimonio gay, etc.

Particularmente, la made de Sonsoles Espinosa desea que sus dos nietas, las hijas del presidente, sean educadas en la religión católica. Pero Zapatero insiste en que la fe no debe estar en las leyes, sea lo que sea lo que eso signifique. El caso es que en los Consejos de Ministros siempre concluye: Esto no va a gustarle a mi suegra.