• Una cuenta de resultados rarita, la del primer trimestre del Ejercicio, donde las desinversiones salvan el fortísimo coste de la reconversión.
  • Lo peor: un mora altísima: 9,40%.
  • Lo mejor: Caixabank ha absorbido 7 entidades: Caixa Girona, Bankpyme, Cívica (4 cajas) y Banco Valencia, a velocidad de crucero.
  • Caixabank sigue siendo una caja: a toda costa se intentan mantener los 500 millones de euros de OBS y el grupo industrial Criteria.
  • Fainé se niega a hablar de política económica del Gobierno.

Isidro Fainé y Juan María Nin (en la imagen) presidían en la mañana del jueves, en Barcelona, la Junta General de Accionistas de la entidad propiedad de La Caixa. Pero hoy lo que importa no son los resultados de 2012 sino los del año que terminan el 31 de enero de 2013.

Y entonces es cuando hay que decir que estamos ante una cuenta de resultados 'rarita'. El negocio típico funciona, con un margen financiero que sube un 12,3% en un año y con unos ingresos por comisiones firme. A pesar de haber reducido su plantilla en casi 3.000 personas, La Caixa sigue teniendo la red presencial más querida por el público, aunque eso no significa que sea la más barata.

Así que el margen bruto crece un 1,4%. El problema llega con el margen de explotación, por el coste de la reconversión laboral, no sólo de Caixabank, sino la de las absorbidas Cívica y, ahora, Banco de Valencia. De hecho, si introducimos esos cambios resulta que el margen de explotación es negativo. Vamos, que La Caixa estaría en números rojos. Nada menos que 677 millones de euros dedicados a reducir plantilla tras las nuevas adquisiciones.

Pero todo ello no es preocupante. A fin de cuentas, Caixabank, el primer banco del país en España, se ha comido a siete entidades: Girona, Bankpyme, las cuatro de Cívica y Banco Valencia. No, lo peor viene a renglón seguido, cuando se apuntan las pérdidas por morosidad, que en un año han exigido aportaciones por 1.951 millones de euros, que se dice pronto. ¿Y cómo se ha salvado esa mora Pues con ventas, nada menos que por 2.223 millones de euros. Así se ha conseguido un resultado bruto de 190 millones de euros.

En plata, nada que decir respecto al crecimiento acelerado: una digestión pesada que hay que sufrir. Tampoco respecto al elevado coste de la reconversión laboral, porque tras esas salidas hay personas. No, el gran problema de La Caixa es la morosidad. Ojo, que, como recuerda Fainé, no es hipotecaria. Los impagos por hipotecas de particulares apenas superan el 3%. Son los promotores los que dejan los pufos, con una morosidad del 45%. Y ese es el problema de La Caixa. Por lo demás, el negocio marcha, pero, o se controla la mora, o no marchará nada.

Y mientras, Isidro Fainé pelea porque Caixabank siga siendo una caja y siga teniendo un grupo industrial. 500 millones de euros para obra benéfico-social, que pretende mantener cada año, y un proyecto de grupo industrial frente a toda la atmósfera políticamente correcta que se respira en Europa, donde la banca industrial no está bien vista.

Eulogio López

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