Sr. Director:
Ahora que se ha aumentado la presión al Tribunal Constitucional por la próxima sentencia sobre la constitucionalidad o no del Estatuto de Autonomía de Cataluña y ante la que según la actuación del Gobierno no se sabe si le va bien o mal, aunque se tiene la sensación que va bien si con ello no se habla de crisis.

¿Podemos afirmar esto? Si, pues las pocas declaraciones que sobre el tema se hacen pueden parecer contradictorias, depende si las hace Chaves o Caamaño.

Y es que cuando el Gobierno de la nación, que debería ser el primer interesado en no dejarse usurpar las atribuciones que la Constitución le reconoce, se erige, aparentemente, en el primer defensor de un Estatuto que introduce profundas alteraciones en el entramado institucional. Muchos no sabemos que pensar.

Los datos económicos que van apareciendo son preocupantes. Para superar la crisis económica, el Financial Times británico ha recomendado a España que ponga orden en su proceso de descentralización y recupere la unidad de mercado. La senda emprendida, con el financiamiento y con su postura ante el Estatuto, es la opuesta. Y no por presiones populares, apenas inexistentes, sino por los intereses de la clase gobernante. Cierto que no hay obligación de hacer caso al Financial, pero si que sería el momento para que el Gobierno deje de mirar para otra parte, no juegue con las musarañas y se ponga manos a la obra.

Xus D. Madrid

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