El presidente francés y el español, François Hollande y Mariano Rajoy (ambos en la imagen) presentaron, felices y contentos, los acuerdos de la Cumbre hispano-francesa celebrada en Madrid el pasado miércoles. Más entusiasta don Mariano que don François, nuestro nunca bien loado presidente nos explicó que uno de los grandes acuerdos era la interconexión eléctrica -bajo los Pirineos y por cable submarino en el Golfo de Vizcaya- de ambos países. ¡Qué hermoso eso de que España deje de ser una isla eléctrica!

Pues miren ustedes: es la peor noticia para España. Para entendernos, frenos regulatorios aparte, que antes o después desaparecerán, lo cierto es que como ya hemos explicado en Hispanidad, sobre la energía española, ya bastante tocada, se cierne la tenaza de la francesa EDF.

En otras palabras, los franceses son la primera potencia mundial en energía nuclear. Tiene una decena de reactores alienados cerca de la frontera española y son capaces de producir electricidad a poco más de la mitad de precio de la española, que desde el ecologista Zapatero, se dedica a promocionar con fondos públicos la carísima energía verde, esto es, las renovables. La energía nuclear es, por decir algo, seis veces más barata que la termosolar.

Hasta ahora, era la condición de isla lo único que detenía a los MW franceses en su conquista de España. No podían entrar porque no tenían por dónde entrar. Ahora, el inefable Rajoy les ha abierto la puerta. Y encima, lo vende como una gran victoria.

¡Pero qué presidente tenemos!

Eulogio López

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