Probablemente, el sector clave de la economía europea actual es el energético. Una potencia industrial es hoy quien posee empresas energéticas, de todo tipo de energía, capaces de ofrecer buen servicio a buen precio.

Porque es lo que tiene la energía: constituye una palanca para subir o bajar los precios de cualquier producción, sea agraria, industrial o de servicios.

Pues bien, España ya ha perdido su primera eléctrica, Endesa, que ahora es ENEL Italia, esto es, allí manda Silvio Berlusconi. Nos queda Iberdrola, a quien Florentino Pérez, para dar un pelotazo y como venganza personal sobre Ignacio Galán, intenta convertir en una empresa francesa o alemana, y nos queda Repsol (Cepsa ya es francesa, es decir, Total España, porque don Emilio Botín quería dar un pelotazo), siempre pendiente de su posible ruptura con Sacyr, con Caixa o con ambas a la vez.

Pues bien, se abren ahora dos opciones: o bien Gas Natural-Fenosa, la otra empresa energética española, compra activos gasísticos a Repsol y se hace más grande, pero aún pequeña para los parámetros europeos, o bien, y esto es lo más lógico, lo que harían franceses, alemanes o italianos, Repsol se fusiona con Gas Natural-Fenosa. De esta unión nacería un grupo empresarial muy fortalecido, con un gran accionista de referencia, La Caixa, capaz de ofrecer luz, gas e hidrocarburos. En definitiva, una empresa energética integral, que es hacia donde camina Europa, porque es un continente importador de energía, con gran capacidad de producción tanto en hidrocarburos como en kilowatios.

Y debería ser una empresa con sede en Barcelona, no en Madrid, dado que el primer accionista sería La Caixa y dado, muy importante, que Barcelona es tan España como Madrid. Ahora bien, considerando que la sede corporativa actual de la petrolera está en la capital de España convendría jugar con la doble sede -estilo BBVA o Santander-: corporativa y operativa.

Esta es la manera de reducir los costes de la energía y, además, lograr una mayor integración española, que no nos vendría mal, y sería interesante, muy interesante, que Caja Madrid entrara en el accionariado de la resultante.

Y para fusionar Repsol y Gas Natural-Fenosa, sólo hace falta que se entiendan dos personas: el presidente de La Caixa, Isidro Fainé, y el de Repsol, Antonio Brufau, que hoy celebra junta general de accionistas, en Madrid. Bueno, y que el Gobierno Zapatero deje de fastidiar apoyando intereses de especuladores, como está haciendo en Iberdrola con Florentino Pérez.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com