La unión hace la fuerza, según el dicho popular, pero depende para qué. Si el enemigo de enfrente es común y despierta el mismo resquemor en todos, a pesar de las posibles sutilizas, tiene una lógica. Caderón de la Barca se hace grande con su 'todos a una, Fuenteovejuna'. Ahora bien, si hablamos de alianzas de partidos políticos la cosa cambia, ¿o no

Sigue la polémica provocada por Francisco Sosa Wagner (en la imagen), cabeza de lista UPyD a las europeas, tras su propuesta de alcanzar un acuerdo con Ciudadanos para concurrir juntos a las próximas elecciones. La idea es estupenda para jugar una partida de parchís, pero no para lo demás. Los programas electorales son principios, que no se pueden cambiar por otros de noche a la mañana, como Groucho Marx.

Los programas electorales son principios, que no se pueden cambiar por otros de noche a la mañana
La frase exacta del cómico cinematográfico americano fue: "Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros". Esa frase es, eso, cómica. Si fuera tomada en serio el problema sería más bien gordo. Y eso es precisamente lo que late tras la propuesta de Sosa Wagner y las distintas reacciones que ha provocado. Él insiste en que esa sugerencia, contenida en su artículo "Unir esfuerzos y lograr un acuerdo" es buena, a pesar de la airada reacción de la líder de su partido, Rosa Díez, que es muy suya, dicho sea de paso (escapó del PSOE y ha confundido a menudo a la opinión pública porque ella y su partido son lo mismo; o sea, nada más fuera de ella).

Sosa Wagner reconoce que hay cosas que diferencian a UPyD de Ciudadanos, pero también cosas que les unen y, en consecuencia, sería viable un acuerdo para concurrir juntos a las elecciones con el partido de Albert Rivera. En este partido la iniciativa, dicho sea de paso, ha sido bien recibida.

Bien, en primer lugar eso pasaría por encima del cadáver de Rosa Díez, que no es cuestión baladí. Y en segundo lugar, más importante, pasaría por los principios. Los programas políticos son una cosa muy seria. Por eso se ganan o pierden, teóricamente, unas elecciones. Lo que no tienen ningún sentido es cambiar los principios en función de la estrategia. O sea, sólo para ganar unas elecciones.

Es posible que la unión de UPyD y Ciudadanos no hubiera dado a Podemos el ímpetu electoral que tuvo en los comicios europeos (cinco escaños frente a los seis de los otros), pero a quien hubieran votado los de UPyD que no tragan a Ciudadanos y los votantes de Albert Rivera que no tragan a Rosa Díez.

Ese el problema, al margen de que sus programas sean una sarta de contradicciones político-antropológicas. Mucho oportunismo frente al rumbo desorientado de los grandes, que tampoco escapan a esa tendencia. El PP no se aclara con el aborto y el PSOE tampoco con la cuestión territorial. Son ejemplos. Si defienden las mismas tesis políticas no tiene sentido que anden separados. Y si no es así, no tienen sentido que se junten. ¿Qué es más importante, ganar unas elecciones o defender unos principios 'That's the question', querido Watson.

Mariano Tomás

mariano@hispanidad.com