Carta anónima a Mariano Rajoy que circula por Internet.

Estimado D. Mariano Rajoy,

Como votante del PP, le escribo para manifestarle mi profunda preocupación por la actual situación que vive nuestro país. En el último año, los peores pronósticos se han ido confirmando uno a uno. Tenemos hoy el gobierno más sectario de toda la historia de nuestra democracia, un gobierno que no duda en marginar, zaherir y despreciar al partido que representa a 10 millones de españoles. Tenemos hoy el gobierno más soberbio que se recuerda, que no duda en ignorar la voz abrumadoramente mayoritaria de ese 80% de padres que desean que sus hijos cursen la asignatura de religión. Tenemos hoy el gobierno más destructivo que cabía imaginar, cuya casi exclusiva labor a lo largo de este año ha consistido en desmontar todos y cada uno de los logros conseguidos por el anterior gobierno, sin pararse siquiera a considerar las consecuencias para las distintas regiones españolas y para España en su conjunto. Tenemos el gobierno más irresponsable que pueda esperarse, que no duda en desenterrar los fantasmas del enfrentamiento civil que los españoles supimos, con cordura y sensatez, enterrar hace treinta años. Tenemos hoy, en fin, un gobierno que no duda en humillar a las víctimas de ETA, que no duda en ceder a cada exigencia de sus socios independentistas, que margina a todas las comunidades no gobernadas por el PSOE y que ha conseguido en sólo unos meses que España pase a ser un auténtico paria en la escena internacional.

Durante todo este año, los votantes del Partido Popular hemos esperado disciplinadamente a que comenzara a actuar el partido en el que habíamos depositado nuestra confianza. Hemos sabido tragarnos la rabia, las humillaciones, la preocupación y el estupor, esperando a que la persona que habíamos votado como candidato a presidente, Vd., nos indicara el camino a seguir y la forma de parar esta carrera hacia la nada. Hemos esperado a que el PP nos explicara qué planes tiene para poner coto a este sinsentido. Pero no hemos recibido respuesta.

Las recientes elecciones en el País Vasco representan lo que puede ser ya un punto de no retorno. El gobierno de Zapatero, haciendo dejación de sus responsabilidades legales e infligiendo una humillación más a aquéllos que se juegan día a día la vida por la democracia y la Constitución, ha dejado que ETA vuelva al Parlamento. Y el PP, lejos de desgastar al gobierno, ha perdido 1 de cada 3 de sus votantes y ha cedido cuatro escaños al PSOE. Una derrota del PP en Galicia nos situaría de lleno en un escenario de balcanización.

La alegría de Otegi al celebrar los resultados de su lista electoral ¿oculta? es el mejor resumen de la actual situación: tenemos un gobierno con el que están encantados todos aquéllos que se consideran enemigos de España, porque ese gobierno ha demostrado estar dispuesto a dejar que consigan todos y cada uno de sus objetivos. Pero el problema no es ése.

El problema es que ese gobierno sectario, soberbio, destructivo e irresponsable no tiene enfrente a nadie que le plante cara, porque el Partido Popular no ha hecho nada que pudiera inquietar en lo más mínimo al gobierno. Ha renunciado a movilizar a sus bases a pesar de que se lo solicitaban, ha renunciado a utilizar todos los medios legales a su alcance para parar esta deriva y ha renunciado a ejercer una oposición contundente.

La situación es tan grave que ya no podemos esperar más. No podemos consentir, cruzados de brazos, que el Partido Popular, prisionero de su propia sensación de derrota, consienta en la voladura controlada de la Constitución, acepte que en el País Vasco y Cataluña desaparezca el estado español de facto y tolere que se siga insultando, humillando y despreciando a la mitad de la población española.

Los resultados demuestran que la estrategia de la no movilización ha fracasado. En un país informativamente copado por la izquierda, los discursos parlamentarios no tienen ningún efecto práctico. En un país cuyo gobierno conjuga el disfrute de todos los resortes del poder con la absoluta carencia de escrúpulos para ejercerlo, tener la razón no es suficiente. En un país donde la calle parece el coto exclusivo de la izquierda, el descontento de una parte significativa de la población no llega siquiera a ser conocido por la opinión pública.

Es por eso que le transmito, por medio de la presente, nuestro profundo desacuerdo con la labor de oposición seguida hasta la fecha y que le ruego encarecidamente que tome de forma inmediata las medidas oportunas para encauzar en la calle, mediante el ejercicio democrático y pacífico del derecho de manifestación, el descontento que a muchos españoles nos invade. Si no confía Vd. ni siquiera en la capacidad de movilización de sus propios afiliados y votantes, ¿cómo piensa convencer al conjunto de los españoles de que el Partido Popular es capaz de liderar un país que a tantos y tan graves retos se enfrenta?

Hace un año, Sr. Rajoy, nosotros depositamos en Vd. nuestra confianza. Demuéstrenos que no nos equivocamos y escuche el clamor de sus electores, que exigen poder manifestar en la calle su preocupación, su inmensa preocupación, por la acción de un gobierno, el del PSOE, que está empeñado en deshacer España.

Si estás de acuerdo con el contenido de esta carta, envíasela por correo a D. Mariano Rajoy a la dirección atencion@pp.es y difúndela.