• Los académicos exhiben con orgullo soflamas a favor de la eutanasia (Amor) y la ideología de género (Azul y no tan rosa).
  • Las actrices Marian Álvarez y Natalia de Molina lanzaron un nítido mensaje proabortista.

El director David Trueba y su nostálgica road movie Vivir es fácil con los ojos cerrados o, lo que es lo mismo, la historia de un profesor de inglés que enseña el idioma de Shakespeare a sus alumnos con las canciones de los Beatles, fue la gran ganadora  de la 28 edición de los Premios Goya al obtener, entre sus seis galardones, los tres más importantes: a mejor película, mejor director y mejor guión original. Aunque la más premiada en número por categorías (ocho, pero casi todas técnicas) fue la comedia negra de Alex  de la Iglesia, Las brujas de Zugarramurdi.

Aunque menos grosera que en  años precedentes, todo el desarrollo de la gala fue continuista y poco novedosa en contenidos, a pesar del cambio de presentador (que, en esta ocasión, recayó en el catalán Manel Fuentes). Es decir, repetidas críticas al Gobierno por su escaso  apoyo al cine español y  la subida del IVA cultural; y progresista en sus consignas a favor de la eutanasia o la ideología de género, a través de los premios otorgados en las categorías de mejor película europea (Amor) o hispanoamericana (Azul y no tan rosa).

La veterana actriz Terele Pávez, ganadora del Goya a la mejor actriz de reparto por Las Brujas de Zugarramurdi protagonizó, gracias a su humor, el momento más emotivo frente al panfletario mensaje pro aborto (que eufemísticamente llaman "derecho a elegir") por el que se decantaron tanto Marian Álvarez (ganadora a mejor actriz por La Herida) (en la imagen) o Natalia de Molina (mejor actriz revelación por Vivir es fácil con los ojos cerrados).

La gala, de casi tres horas de duración, no contó con momentos divertidos destacados  pero sí con el tono beligerante de algunas intervenciones como la de Javier Bardem (que definió a Wert como un ministro de la anticultura). Por su parte, el gran triunfador de la noche, David Trueba, estuvo simpático y demostró su buena oratoria en las dos ocasiones en las que subió a recoger sus goyas a mejor director y a mejor guionista. Además de mostrarse muy contento con los premios obtenidos, Trueba  declaró que, con su película, pretendía reivindicar el trabajo de la gente humilde e invisible,  pero se equivocó cuando afirmó que no entendía la ausencia del ministro de Cultura, Wert,  cuando la gente del cine español vota a todas las opciones políticas… ¿Estás seguro, David

Juana Samanes

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