• Y Montoro asegura que no es posible crear, de la noche a la mañana, puestos de trabajo en Algeciras y la Línea para sustituir a los que ofrece Gibraltar.
  • Eso sí, en Hacienda preparan un plan para la persecución del fraude fiscal con raíz en la Roca.
  • Conclusión: la táctica española consiste en fastidiar a la Roca como la Roca fastidia a España, pero no reclama la soberanía.

El titular de Exteriores, José Manuel García Margallo (en la imagen), se niega a cerrar la verja, la medida más dramática y que más daño haría a los británicos, crecidos en el conflicto de Gibraltar por el cainismo español.

Margallo asegura que quiere mantener una línea de diálogo con Londres y que el cierre de la verja nos retrotraería a tiempos pasados.

Eso sí, Cristóbal Montoro, desde Hacienda, prepara un plan contra el fraude fiscal en la Roca, convertida por los británicos en un instrumento de chantaje. Blanqueo de dinero procedente de actividades delictivas, paraíso fiscal del juego on-line, amén de las gasolineras en plena Bahía.

Y, de postre, las fortunas gibraltareñas, incluidos sus jefes, viven en España y pagan impuestos -o sea, no pagan- en Gibraltar. Todos los dirigentes gibraltareños tienen casa en Marbella o en Sotogrande (Tostón grande).

Ahora bien, Montoro también afirma que es imposible solucionar el punto débil español: los más de 4.000 trabajadores españoles que cobran en la Roca, y que no quieren que cambie. A esos trabajadores, o bien se les proporciona empleo en La Línea o en Algeciras, en todo el campo de Gibraltar, o no hay nada que hacer.

Conclusión: la táctica española consiste en fastidiar a la Roca como la Roca fastidia a España, pero no reclama la soberanía… ni cierra la verja.

Miriam Prat

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