Un gran país el Reino Unido de la Gran Bretaña. De él han surgido los mejores novelistas del mundo y en el siglo XX, de vuelta de la tontuna anglicanista, convertida ya en poderosa multinacional, que no Iglesia, nació en Inglaterra el movimiento intelectual más brillante, es decir, los conversos ingleses al catolicismo: Newman (siglo XIX), Belloch, Chesterton, Tolkien, etc.). Pero los súbditos de su Graciosa Majestad tienen un problema: resultan un poco hipócritas. A lo mejor ellos no lo saben pero desde fuera se nota mucho.

La policía gibraltareña, qué buena, está investigando las agresiones sufridas por guardias civiles españoles (¿cómo lo hará, si las sufrieron en territorio español) el pasado miércoles. Les preocupa mucho, vaya que sí, la salud de los miembros de la Benemérita. Y, especialmente, al señor 'Fabiano Picarón' le preocupa mucho dejar de manifiesto que en Gibraltar trabajan más de 4.000 españoles, a veces en algo parecido a un lupanar, ciertamente, pero el caso es que allí trabajan. Y a Picarón (Fabián Picardo en la imagen) le gusta destacar que son los propios los trabajadores españoles en el peñón, el eslabón más débil sobre el cual presionar.

Y en algo tiene razón: el patriotismo español está de capa caída, con lo que también anda caída la solidaridad entre españoles. De eso se aprovecha Picarón y toda la hipocresía británica.

La única razón que entiende un hipócrita es la firmeza. Retrasando la entrada y la salida del Peñón molesta, sobre todo, a los tuyos. La única solución es la que ya hemos anticipado reiteradamente en Hispanidad: cerrar la verja y ofrecer trabajo a los españoles que ahora prestan sus servicios en la roca. Además de terminar con el cachondeo fiscal británico en Gibraltar. O sea, a los picarones de la Roca que luchan por Gibraltar pero viven en Sotogrande, más conocido como Tostón-Grande, aprovechándose de la sanidad española y pagando impuestos a la británica. O sea, no pagando.

Como los chicos del Bwin.

Eulogio López

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