• Asegura que Cameron "no tiene potestad" para obligarle a retirar los bloques de hormigón que lanzó al mar
  • Considera que el Gobierno del Peñón no tiene porqué "consultar e informar" sobre los temas que puedan afectar a España: de ser así "yo apago las luces y me voy".
  • El ministro principal de Gibraltar acusa a España de crear un ambiente "casi prebélico".
El Gobierno del Reino Unido está molesto con su homólogo español por cómo está defendiendo este sus intereses en Gibraltar: las colas en la verja para entrar o salir, motivadas por los controles aduaneros no gustan a los británicos. Por eso, el primer ministro británico, David Cameron, ha solicitado mantener un encuentro bilateral con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, durante su asistencia a la cumbre del G-20 en San Petersburgo.

A todo esto, ese 'estadista' llamado Fabián Picardo (primer ministro de Gibraltar), en una entrevista en la SER, ha puesto a caer de un burro al Gobierno español, como hace siempre, olvidando que es él quien ha empezado el lío arrojando al mar bloques de hormigón en aguas españolas para impedir faenar a los pescadores españoles y para ganar más terreno al mar, como llevan haciendo los ingleses desde hace 300 años. "Se trata sólo de 100 metros de costa, no es tan importante", apostilló Picardo, con una jeta que no le llega a los pies.

Tras mantener que dichos bloques no se retirarán, en un afán megalómano bastante preocupante, Picardo ha llegado a afirmar que el primer ministro británico, David Cameron, "no tiene potestad" para decidir lo contrario. Vamos, que parece que quiere un Gibraltar independiente no ya de España, sino también del Reino Unido, y al que solo le faltaría un ejército propio.

Sobre la visita de la Comisión Europea para investigar, como pretende España, los bloques pero también el blanqueo de dinero y el centro financiero del Peñón, Picardo ha subrayado que el portavoz del presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, ha adelantado que no acudirán a la colonia para investigar sus bancos o el blanqueo de dinero "porque no existe ningún problema en relación a estos temas y Gibraltar cumple con la normativa europea".

Tienen gracia las palabras de Picardo si recordamos los datos ofrecidos esta semana por el ministro de Exteriores español, José Manuel García Margallo, quien en su comparecencia en el Congreso calificó a la economía gibraltareña como la cuarta del mundo en términos de renta per cápita, y explicó que sólo en lo que va de año se han creado 1.075 sociedades en el Peñón, lo que supone un crecimiento del 20%.

"Habrá que explicar a qué se debe ese apetito societario". "La cuarta economía del mundo", también ha hecho 60.000 descargas por bunkering, "similar a las cifras que hay en los Países Bajos", según Margallo. Y recordó que en 2012 creció a un ritmo del 7,8%.

"Es sorprendente que un país periférico, con 6,8 kilómetros cuadrados y sin recursos naturales conocidos alcance esas cotas de prosperidad", afirmó. El ministro de Exteriores enumeró las empresas opacas existentes, las cifras de importación de tabaco y su régimen fiscal para, a continuación, señalar con ironía: "Bienvenida sea la felicidad ajena, pero no si es a costa nuestra". Explicó que muchos gibraltareños "disfrutan" de los servicios sociales que pagan los españoles.

A Picardo lo que realmente le ha fastidiado es que el actual Gobierno se haya cargado el Foro Tripartito creado por el Ejecutivo de Zapatero -poner en pie de igualdad a Reino Unido, España y Gibraltar- y ha lamentado que pese a que el Gobierno de Gibraltar tiene "plena competencia" para hablar con España de todos los temas excepto los de Defensa y Exteriores, el Ejecutivo no acepta esto. Así las cosas, considera que el Gobierno del Peñón no tiene porqué "consultar e informar" sobre los temas que puedan afectar a España. De ser así "yo apago las luces y me voy", ha añadido el ministro principal.

Definitivamente, los delirios de grandeza de Picardo rayan lo patológico.

José Ángel Gutiérrez
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