Mañana del sábado. El Foreign Office anuncia que demandará a España ante los organismos internacionales. Curiosamente, 24 horas después de que el ministro español de Exteriores, José Manuel García Margallo, siempre amagando sin dar, asegura que España está "estudiando" la posibilidad de hacer esa misma demanda. Para entendernos, el violador se adelanta a la violada y la denuncia. Lo más seguro es que fuera provocando.

El domingo por la tarde las autoridades españolas volvieron a entorpecer la entrada en el Peñón. Es decir, incordiaron un poquito a los llanitos, a quienes les gusta cobrar y pagar impuestos en la Roca pero vivir en España, porque se vive mucho mejor y si sufren alguna enfermedad les atienden mucho mejor.

Y en el entretanto, buques británicos se aproximan a Gibraltar. Uno de ellos, para mayor chulería, atracará en la base española –sí, de utilización conjunta- de Rota. Pero no es para acongojar a los españoles ni lo hacen con mala intención.

Mariano Rajoy es como el gallego del chiste, que cuando le orinaban encima aseguraba que estaba lloviendo. La solución la tiene al alcance de la mano, es perfectamente legal y pacífica: cerrar la verja -no es espacio Schengen- y encerrar a la colonia en su colonia, además de perseguir fiscalmente a los defraudadores gibraltareños. ¿Que se perjudica a trabajadores españoles en Peñón En efecto, hace falta un plan de urgencia para crear empleo en la zona. En este caso, sí, empleo más o menos forzado, más o menos artificial. Y a ver cómo se las arreglan los ingleses.

Eulogio López

[email protected]